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7 de cada 10 mujeres marroquíes que residen en España no cotizan a la Seguridad Social

El debate sobre la inmigración en España suele apoyarse en una idea central: que la llegada de población extranjera ayudará a sostener el sistema de pensiones. Sin embargo, los datos desmontan parcialmente esa premisa cuando se analizan en detalle. En el caso de las mujeres marroquíes, solo el 29,7% cotiza a la Seguridad Social, lo que implica que alrededor del 70% no contribuye al sistema.

Hablamos, además, del principal colectivo extranjero en España, lo que convierte este dato en algo estructural, no anecdótico.

Un desfase evidente frente a españolas y europeas

La comparación con otros grupos es clara. Mientras que más del 56% de las mujeres españolas y europeas cotiza, en el conjunto de mujeres extranjeras la cifra baja al 44,3%. Sin embargo, el caso de las mujeres marroquíes se sitúa muy por debajo de esa media.

Esto evidencia una brecha significativa: la integración laboral femenina no es homogénea y depende en gran medida del origen. Algunos colectivos, como el rumano, presentan niveles cercanos a los europeos, mientras que otros quedan claramente rezagados.

El impacto de este dato no radica solo en el porcentaje, sino en el tamaño del colectivo. Las mujeres marroquíes representan una parte muy relevante de la población extranjera en España. Por tanto, que 7 de cada 10 no coticen tiene consecuencias directas sobre el conjunto del sistema.

No se trata de una excepción estadística, sino de un patrón con peso real en el mercado laboral y en las cuentas públicas.

Pensiones: una premisa que se debilita

El argumento de que la inmigración sostendrá las pensiones parte de una condición básica: que los inmigrantes trabajen y coticen de forma amplia. Sin embargo, cuando en uno de los colectivos más numerosos la mayoría no está dentro del sistema, esa premisa pierde fuerza.

Dicho de forma directa: sin cotización no hay contribución al sistema, y por tanto, el efecto positivo esperado se reduce de manera significativa.

Más allá del dato: integración pendiente

El hecho de que el 70% de las mujeres marroquíes no cotice apunta a una realidad más profunda: la falta de integración en el empleo formal. Ya sea por barreras culturales, dificultades de acceso al mercado laboral, economía sumergida o falta de oportunidades, el resultado es el mismo: una parte mayoritaria queda fuera del sistema.

Conclusión: no basta con aumentar la población

El dato es claro y difícil de matizar: la mayoría de las mujeres marroquíes en España no cotiza. En un contexto donde la sostenibilidad del sistema depende de ampliar la base de cotizantes, este hecho introduce una cuestión clave en el debate.

Porque la conclusión es evidente: no basta con más población, hace falta más cotización real.

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