Cristina Álvarez usó su correo particular para comunicarse con el vicerrector de la Universidad Complutense, Juan Carlos Doadrio
La Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil ha enviado al juez que investiga a Begoña Gómez, por un delito de malversación un nuevo informe.
En él analiza correos que intercambiaron el vicerrector de Relaciones Institucionales de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) Juan Carlos Doadrio y la asistente de la esposa del presidente, Cristina Álvarez. Constatan que esa asesora se encargó de tareas relacionadas con la cátedra extraordinaria que codirigía Begoña Gómez en esa universidad.
En este documento, al que ha tenido acceso ABC, los agentes firmantes destacan que han estudiado hasta 121 correos entregados por Doadrio al juez Juan Carlos Peinado. Entre ellos constan correos enviados desde la cuenta de Gmail de la asistente con el vicerrector, además de otros cruzados entre la universidad y la propia Begoña Gómez.
“Las comunicaciones con Álvarez versan fundamentalmente de asuntos vinculados con la cátedra dirigida por Begoña Gómez, así como de otros relativos a la relación genérica y eminentemente administrativa de Gómez con la UCM”.
Estado de la firma del convenio
Así, por ejemplo, como apunta La Razón, el 5 de septiembre de 2022, la empresa Indra pregunta a Begoña Gómez por el estado de la firma del convenio, «reenviándose esa comunicación al día siguiente a Álvarez».
Solo unos minutos después, la asesora de Moncloa se dirige al interlocutor en Indra «informándole de que la adenda quedó pendiente de una firma a consecuencia de un error material, de modo que le solicita la rectificación e inicio de un nuevo proceso de firma».
A los agentes les llama la atención que Álvarez «hace alusión a una conversación telefónica que habrían mantenido previamente», aportando además «su número de teléfono móvil como dato de contacto«. Una comunicación en la que, como suele ser habitual la asesora de Moncloa «mantiene a Gómez en copia».
Cruce de correos electrónicos
«Tal como hemos hablado telefónicamente, y tras el periodo de vacaciones de la Universidad, hoy me informan, que una de las personas que quedaba por firmar, no puede porque uno de los apellidos está erróneo», escribe Álvarez en ese correo electrónico. En él solicita a Indra que lo corrija para volver a «enviar junto con vuestra firma de nuevo».
Y desde ese momento, reseña la UCO, «se cruzan entre ambos varios correos electrónicos acerca del estado de la firma del documento» (los días 8 y 15 de septiembre de ese mismo año)… «Incluyéndose en copia» a Begoña Gómez por parte de Álvarez en el último de ellos, «así como a Doadrio en copia oculta».








