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Descubiertas marcas en trenes regionales Cáceres-Sevilla como las de vagones descarrilados en Adamuz

El operador ferroviario Adif intensifica las revisiones para identificar el punto exacto de la infraestructura que genera las anomalías

Adif detectó marcas en las ruedas de varios trenes que circulan por la línea Cáceres-Sevilla idénticas a las que presentaron los convoyes antes del descarrilamiento en Adamuz. Los técnicos no han logrado todavía identificar el origen de estos defectos en la vía, por lo que activaron protocolos de vigilancia y enviaron avisos urgentes a maquinistas y equipos de mantenimiento.

Los correos internos a los que accedió El Debate revelan que la empresa de mantenimiento Actren advirtió sobre la aparición de “marcas en las ruedas” en el lateral izquierdo de una unidad que cubría el servicio Mérida-Madrid.

Ese convoy circuló en distintos tramos del corredor entre Madrid, Extremadura y Andalucía entre el 24 de marzo y el 1 de abril. Además, el 28 de marzo los técnicos encontraron daños similares en otra unidad que operaba en la misma zona.

Inspecciones reforzadas en la línea Cáceres-Sevilla

Tan solo dos meses antes de la tragedia, Adif había alertado de graves baches precisamente en el punto kilométrico donde se produjo el descarrilamiento que costó la vida a 46 personas.

Ante la repetición de estos indicios, Adif intensificó las inspecciones para acotar la zona problemática. Los responsables pidieron difundir la incidencia entre todo el personal implicado “para intentar corregirla lo antes posible”, incluyendo maquinistas, mantenimiento y “cualquier otro recurso que necesite ser conocedor del problema”.

Renfe Viajeros, por su parte, solicitó de forma urgente que se informe “a todo el personal de conducción” para que permanezcan atentos y puedan identificar el origen de esta anomalía.

Un trabajador sin titulación revisó la soldadura rota en Adamuz

Un nuevo informe al que ha tenido acceso ABC y que forma parte de la investigación de la Guardia Civil sobre el trágico descarrilamiento de Adamuz (Córdoba) ha puesto al descubierto graves irregularidades en los controles previos a la catástrofe.

La soldadura que se rompió y provocó el accidente mortal fue revisada por un trabajador que no poseía la titulación específica exigida por la normativa para realizar esa función. Además, los operarios encargados de la auscultación ultrasónica de la vía para detectar fisuras internas en el carril tampoco cumplían los años mínimos de experiencia requeridos por la reglamentación ferroviaria.

Estos hallazgos se suman a otros “puntos oscuros” ya conocidos de la investigación: el sistema de detección automática de roturas de carril no funcionaba porque no cumplía los requisitos técnicos exigidos, y Adif había detectado 46 defectos (picaduras, anomalías en las vías y soldaduras) a lo largo de 2025 en la línea.

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