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Agenda 2030: el mundo de los nuevos impuestos verdes para salvar el planeta

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Otros creen que el cambio climático es solo un “gigantesco chiringuito” basado en la idea de que “el ser humano está acabando con la vida en el planeta Tierra”

Quien contamina paga y es necesario que lo haga (hagamos) para salvar el planeta del cambio climático (antes calentamiento global). Pero parece que los pagadores, o grandes pagadores vía impuestos, tasas, restricciones a la producción, limitaciones a la circulación, etc, somos los ciudadanos de la Unión Europea. Y si no, que se lo digan a los agricultores europeos.

Los impuestos eco (ambientales) se abren paso para proteger el medio ambiente. Esta es la máxima de Europa vía Agenda 2030, la máxima de nuestros Ministerio de Transición Ecológica.

La corriente de opinión que se ofrece en Europa a través de los grandes medios, grandes corporaciones como el Foro de Davos, la Unión Europea o el Fondo Monetario Internacional, es sencilla: el cambio climático es la mayor amenaza medioambiental a la que nos enfrentamos.

Y tú y yo somos los grandes culpables porque estamos provocando un aumento medio de la temperatura global. “Las consecuencias podrían ser catastróficas y necesitamos reducir la emisión de gases de efecto invernadero a nivel mundial y organismos internacionales, organizaciones ecologistas y numerosos economistas coinciden en que una herramienta clave para combatir el cambio climático son los impuestos ambientales”.

Obligatoriedad de la tasa a los contaminadores

La finalidad de los impuestos verdes es obligar a pagar una tasa a los contaminadores bajo el principio de quien contamina paga, de tal forma que el precio refleje también el coste de estas externalidades. Y quiénes contaminan mucho: los productores agroalimentarios, entre otros. O nosotros si ponemos la calefacción, si nos duchamos a diario, si usamos el aire acondicionado, si vamos de un lado a otro en nuestro coche….

Por ello, el FMI ha propuesto que los países que más gases de efecto invernadero emiten establezcan un impuesto sobre las emisiones de CO2. Según esta organización, esa tasa tendría que ser de 68 euros por tonelada en 2030. Este tipo de impuestos buscan desplazar formas de energía más contaminantes en favor de otras menos contaminantes, como las renovables.

Pero ya, en el último año, la UE recaudó más de 300.000 millones de euros, lo que representa el 2,2% del PIB europeo y un 5,4% del total de ingresos tributarios.

Europa, por encima en fiscalidad al carbono

Según recoge el Diario Cinco Días, Europa se encuentra notablemente por encima de la media mundial en la fiscalidad al carbono. La eurozona dispone unas tasas medias efectivas de 85 euros tCO2, y el Banco Central Europeo (BCE) afirma que, para alcanzar las metas climáticas comunitarias, desincentivar aún más el uso del carbono no será suficiente.

Y es que aumentar las tasas eco contraería el PIB de la eurozona entre un 0,5% y un 1,2%. Por otro lado, las emisiones se reducirían alrededor del 11% hacia finales de 2030, insuficiente para alcanzar el objetivo de la UE de reducir la producción de gases contaminantes un 46% entre 2021 y 2030.

Los impuestos sobre el carbono, apunta Cinco Días, afectan a la actividad económica y a la inflación: encarecen los costes energéticos que, en un porcentaje alto, depende de combustibles contaminantes.

Además, la inversión empresarial caería en el caso de aumentar las tasas al carbono hasta los 140 euros tCO2; provocaría una bajada de la inversión de las compañías.

Escepticismo ante los objetivos de la Agenda 2030

Y al amparo de esto, una encuesta elaborada por Fidelity, empresa estadounidense especializada en gestión de activos y fondos de pensiones, a partir de testimonios de 120 inversores institucionales, “cada vez más profesionales del sector son cada vez más escépticos sobre los objetivos de desarrollo sostenible, sobre la capacidad de conseguir las metas propuestas y que éstas, además, sean justas y permitan mantener la igualdad de oportunidades entre todos”, tal y como pregona la Agenda 2030.

Muchos consideran el asunto del cambio climático, como el de “un gigantesco chiringuito”, basado en la idea de que “el ser humano está acabando con la vida en el planeta Tierra tal y como la conocemos, merced a la voracidad del consumismo y la avaricia de sus empresarios”.

Ley del Cambio Climático

España ha desarrollado su propia Ley del Cambio Climático (año 2021) en consonancia con los objetivos de la Agenda 2030. A través de ella, los presupuestos del Estado financiarán los costes del sistema eléctrico referidos al fomento de energías renovables; un importe equivalente a la suma de la estimación de la recaudación anual derivada de los tributos incluidos en la Ley de medidas fiscales para la sostenibilidad energética.

Como relata el propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, “una España que haya alcanzado los Objetivos de Desarrollo Sostenible en 2030 será el país con el que todos y todas soñamos. Por eso, la Agenda 2030 está ya en el centro de nuestra visión de Estado y de la acción de gobierno. Representa una forma de actuar en el mundo”.

Por ello, este Gobierno es el principal aliado de objetivos sostenibles relacionados con el cambio climático: garantizar el acceso a una energía asequible, segura, sostenible y moderna para todos; lograr que las ciudades y los asentamientos urbanos sean inclusivos, seguros, resilientes y sostenibles; garantizar modalidades de consumo y producción sostenibles; proteger, restablecer y promover el uso sostenible de los ecosistemas terrestres, etc, etc.

Multimillonarios verdes del Foro de Davos

Pero en agosto de 2021, bajo el título La ONU se convierte en socio de los multimillonarios verdes del Foro Económico Mundial de Davos, se publicó un artículo en la revista Executive Intelligence Review donde se exponía lo que hay tras la #Agenda 2030.

Entre otras cosas, se avanzaba que desde 2019 existe una “asociación formal de los multimillonarios verdes del Foro de Davos y la burocracia de las Naciones Unidas”. El acuerdo se denomina Acuerdo de Asociación Estratégica de las Naciones Unidas y el Foro Económico Mundial para la implementación de la Agenda 2030”.

Y qué cuenta. En el punto 2 sobre Cambio Climático, se habla de “impulsar las transformaciones económicas necesarias para limitar el aumento de la temperatura global a no más de 1,5°C.”. Y esto alude al anuncio que hizo el Foto de Davos relativo a la “tarificación del carbono” y los impuestos al carbono para reducir la actividad económica de las industrias. Se trata de “acelerar los flujos financieros hacia la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible”. Los multimillonarios que impulsan la agenda verde y los administradores de fondos gigantes como BlackRock o The Vanguard llaman a esto “cambiando billones”, es decir, cortando la inversión para forzar el abandono de las tecnologías intensivas en carbono de las que depende la industria moderna, para que inviertan en nuevas tecnologías”.

Y entre tanto, los ciudadanos de a pie, los pequeños empresarios, los agricultores, los autónomos…, afectados todos ante estos nuevos tributos verdes, ante nuevas imposiciones ‘inclusivas’ por la ‘justicia social’ y la sostenibilidad planetaria, ya están sufriendo este nuevo control de la economía basado en esa bendecida Agenda 2030.

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