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Empresarios de Antequera rechazan frontalmente un centro de MENA: «No los quiero aquí»

La tensión ciudadana y empresarial escala severamente en un conocido polígono industrial del municipio de Antequera. La polémica apertura de un centro de acogida para menores extranjeros no acompañados indigna a los trabajadores locales.

El proyecto gubernamental prevé alojar a cincuenta jóvenes de forma inminente en un antiguo hostal alquilado. Los dueños de las naves denuncian que ese entorno de camiones pesados y fábricas no es un lugar seguro.

Un polígono industrial convertido en foco de preocupación

Lejos de los mensajes tranquilizadores oficiales, la realidad preocupa enormemente a los comerciantes de la zona. Abundan los firmes testimonios en contra de una llegada masiva no consultada a sus barrios productivos.

Los empresarios insisten en que no se trata de una cuestión ideológica, sino de seguridad y planificación. Argumentan que el día a día del polígono implica tráfico constante de vehículos pesados, maquinaria y una actividad que consideran incompatible con un centro de estas características.

Juan Carlos, un trabajador local que ilustra el rotundo rechazo vecinal, zanjó las dudas al instante. «No los quiero aquí ni en ningún lado», sentenció con firmeza frente a las cámaras, cansado de lo que considera promesas institucionales vacías.

El impacto económico y social que temen los vecinos

Con gran dolor y resignación, muchos trabajadores subrayan la previsible devaluación de su esfuerzo laboral de toda una vida. Temen que la instalación del centro afecte al valor de sus negocios, a la actividad económica y a la estabilidad del entorno.

Niegan que estas alarmas respondan a discursos de odio o racismo, y defienden que se trata de una preocupación legítima por el futuro de sus empresas y su seguridad diaria.

El debate ya no es solo local. Se está convirtiendo en un reflejo de un problema más amplio que mezcla gestión migratoria, planificación urbana y tensión social en zonas productivas.

Una decisión que abre un nuevo frente político

La apertura de este centro MENA en Antequera amenaza con escalar más allá del ámbito municipal. La falta de consulta previa a vecinos y empresarios es uno de los puntos que más indignación genera.

Mientras tanto, crece la presión social y mediática en torno a una decisión que, lejos de calmar los ánimos, parece haber encendido aún más el conflicto.

Lo que ocurra en los próximos días será clave. Porque este caso puede marcar un antes y un después en cómo se gestionan este tipo de centros en entornos no residenciales.

La insoportable inseguridad comercial y el oscuro embudo burocrático migratorio

Existen precedentes amargos en la zona que justifican plenamente el pánico entre el tejido emprendedor de la comarca. En una ocasión anterior, algunos migrantes alojados deambulaban entre almacenes interrumpiendo impunemente el trabajo en los negocios.

Hubo asaltos denunciados formalmente, la ocupación de comercios para cargar dispositivos y robos directamente atestiguados por los perjudicados. Este historial de inseguridad aniquila rápidamente la necesaria armonía económica vecinal y la prosperidad andaluza.

La comunidad de propietarios del parque exige sensatez ante la trágica situación amparada sin fisuras. Piden luz ante las brumas administrativas porque el cruce de vehículos industriales frente a estos jóvenes supondrá graves trabas viales.

Afortunadamente, este proyecto nocivo está de momento paralizado por presuntas irregularidades lógicas. El Ayuntamiento se ha visto obligado a ordenar y precintar dichas obras tras detectar severas infracciones sobre las licencias municipales.

Nadie con sentido común ni sensatez cívica permitiría implantar a cincuenta tutelados en densos galpones industriales. Las familias exigen un entorno seguro donde los trabajadores no se sientan constantemente amenazados durante su jornada.

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