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El brutal ataque con hacha en Granada que investiga la Guardia Civil por «posible yihadismo» ha desatado el miedo en todo el pueblo

Montefrío no ha vuelto a ser el mismo desde el lunes. Lo que parecía una mañana cualquiera terminó en una escena de violencia extrema que ha dejado tres vecinos heridos y a todo un municipio en estado de shock.

Un hombre armado con un hacha, sin previo aviso, atacó de forma indiscriminada a quienes se cruzaban en su camino. Ahora, la investigación apunta a una posible motivación yihadista.

Y eso lo cambia todo.

Un ataque salvaje en plena calle que nadie esperaba

Eran alrededor de las 11:00 de la mañana cuando ocurrió todo.

En pleno centro de Montefrío, un hombre de 45 años, de origen marroquí, salió a la calle con un hacha y comenzó a atacar a vecinos al azar.

Las víctimas del ataque

  • Un hombre de 69 años que intentó defenderse con un bastón
  • Una mujer de 78 años
  • Otra mujer de 52 años a la que amputó un dedo

Las dos mujeres tuvieron que ser trasladadas de urgencia al hospital, una de ellas en helicóptero.

Testigos lo describen como una escena caótica.

“Iba como un loco dando hachazos a todo”.

La frase del agresor que ha activado todas las alarmas

Tras ser detenido, el agresor dejó una declaración que ha marcado la línea de la investigación.

Aseguró haber actuado tras “sentir la llamada” y afirmó que “todos los cristianos deben estar muertos”.

Esa frase ha sido clave.

Porque ha llevado a la Guardia Civil a investigar el caso como un posible ataque de motivación yihadista desde el primer momento.

Por qué se investiga como posible terrorismo yihadista

El caso está en manos del Servicio de Información de la Guardia Civil.

No es un detalle menor.

Qué están analizando los investigadores

  • Huellas digitales
  • Dispositivos electrónicos del agresor
  • Posibles vínculos o radicalización previa

El objetivo es claro: confirmar o descartar si existe una motivación islamista detrás del ataque.

Por ahora, no hay una conclusión oficial.

Pero la línea de investigación sigue abierta.

Una huida caótica que terminó con su detención

Tras el ataque, el agresor no se quedó en el lugar.

  • Huyó corriendo
  • Rompió el hacha contra un coche
  • Se escondió entre olivos
  • Provocó un accidente de tráfico

Finalmente, fue localizado y detenido por la Guardia Civil alrededor de las 12:00, apenas una hora después.

El pueblo estalla tras lo ocurrido

Montefrío vive ahora una mezcla de miedo, rabia y tensión.

Horas después del ataque, decenas de vecinos se concentraron frente al Ayuntamiento.

El mensaje fue claro:

“No es racismo, queremos justicia”.

Qué denuncian los vecinos

  • Sensación de inseguridad creciente
  • Problemas previos con algunos temporeros
  • Falta de respuesta de las autoridades

El agresor, según varios testimonios, ya era conocido en el municipio por comportamientos conflictivos.

Y eso ha intensificado aún más la indignación.

Un despliegue policial para contener la tensión

La respuesta de las fuerzas de seguridad ha sido contundente.

En el municipio se ha desplegado:

  • Patrullas de la Guardia Civil
  • USECIC
  • Unidad Aérea con drones
  • GRS (antidisturbios)

El objetivo es doble: evitar nuevos incidentes y calmar a una población que se siente desbordada.

El debate que vuelve con fuerza tras el ataque

Lo ocurrido ha reabierto un debate incómodo.

El de la seguridad en pequeños municipios donde conviven vecinos y trabajadores temporeros.

Un tema que llevaba tiempo latente, pero que ahora ha estallado con crudeza.

Los vecinos insisten en algo:

Reclamar seguridad no es racismo.

Es una necesidad.

Una investigación clave que marcará el rumbo del caso

Todo depende ahora de los resultados.

Si se confirma la motivación yihadista, el caso daría un giro radical.

Si se descarta, quedará como un episodio de violencia extrema con otras causas.

Pero en cualquier escenario, hay algo que ya es evidente.

El impacto social ya está hecho.

Un pueblo que intenta volver a la normalidad bajo vigilancia

Montefrío sigue blindado.

Las calles, más vigiladas que nunca.

Y los vecinos, con una sensación difícil de explicar.

Porque cuando la violencia irrumpe así, sin aviso, deja algo más que heridos.

Deja miedo.

Y ese tarda mucho más en desaparecer.

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