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Bolaños confirma que el Gobierno tramitará la escolta de Puigdemont

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El golpista pidió sin éxito escolta a la Generalidad, pero el próximo ministro de Interior le proporcionará protección policial en Bélgica

Mientras la Generalidad se desentiende de ofrecer escolta a Puigdemont en Bélgica, el gobierno de Sánchez asumirá la protección policial del prófugo si consuma la investidura. El ministro de Presidencia, Félix Bolaños, ha asegurado en una entrevista en la cadena regional, Rac1, que el Gobierno procederá con la solicitud del golpista fugitivo y desplegará un dispositivo de seguridad 24 horas al día, a cargo del erario público, integrado por Mossos.

El jefe de la oficina del golpista en Bélgica, Josep Lluís Alay, reiteró ayer lunes al gobierno de Aragonés su petición urgente de una escolta de Mossos para Puigdemont debido al aumento detectado en la “peligrosidad y riesgo hacia su persona” en las últimas semanas.

Ante la negativa de la Generalidad, aludiendo a que se necesita una autorización del Ministerio del Interior para que los Mossos operen fuera de España, la consejería de interior catalana no tramitó la petición. Fue ese el momento en que Bolaños acudió al rescate del cómplice de Sánchez anunciando que el próximo titular de Interior, consumada la reelección, se encargará de organizar la escolta del fugitivo, si bien las autoridades belgas deberán autorizar la solicitud del Gobierno.

Puigdemont volverá a tener protección pagada con dinero público

La ausencia de hombría de Puigdemont es sobradamente conocida, porque en pleno golpe de estado separatista llamaba a la rebelión a sus compinches mientras él huía a Bélgica escondido en un maletero.

La situación del prófugo ha empeorado realmente, porque, además del desprecio público que recibe por los delitos cometidos, el acuerdo entre Junts y PSOE le ha puesto en la diana de los más radicales independentistas catalanes, que le consideran un traidor.

Cabe resaltar que el golpista ya tuvo una escolta armada de un Mosso fuera de servicio, que también ejerció de guardaespaldas del exconsejero de interior catalán Miquel Buch. Como Buch creó una plaza de asesor a medida para costear con dinero público el salario del escolta, la Audiencia de Barcelona condenó a Buch y al guardaespaldas a a cuatro años y medio de prisión.

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