La Comisión Europea de Von der Leyen ha ofrecido estas ‘soluciones’
La Comisión Europea ha hecho un llamado a los Estados miembros para que se preparen de manera coordinada ante un posible escenario de tensión energética prolongada, impulsado por el conflicto en Irán y el cierre del estrecho de Ormuz, ruta crucial que transporta cerca del 20% del petróleo mundial.
Precios del petróleo y gas en alza
El aviso llega en un contexto de alta volatilidad en los mercados internacionales. El barril de Brent ha alcanzado los 115 dólares, mientras que los precios del gas en Europa han subido alrededor de un 70%. Esta situación genera preocupación en Bruselas, que teme interrupciones sostenidas en el suministro energético.
Estrategia de ahorro energético de la UE
El comisario europeo de Energía, Dan Jørgensen, ha enfatizado la necesidad de actuar de manera inmediata. Aunque asegura que, por ahora, el abastecimiento está garantizado, advierte que la Unión Europea debe anticiparse a posibles disrupciones prolongadas en el comercio global de energía.
Uno de los pilares de la estrategia comunitaria se centra en reducir el consumo de combustibles de forma voluntaria, con medidas concretas como:
- Impulsar el teletrabajo para limitar los desplazamientos diarios.
- Reducir los límites de velocidad en autopistas y carreteras.
- Fomentar el uso del transporte público y la conducción compartida.
- Optimizar la eficiencia en la conducción y evitar vuelos cuando existan alternativas.
Estas recomendaciones se basan en el plan de diez puntos de la Agencia Internacional de la Energía, publicado en marzo.
Dependencia europea del Golfo Pérsico
Europa depende en gran medida del Golfo Pérsico, de donde proviene más del 40% del diésel y queroseno que consume. La posibilidad de escasez a corto plazo ha llevado a compañías como Shell a advertir sobre tensiones en el suministro. Bruselas, por ello, hace un llamado a la ciudadanía: menos conducción y menos vuelos para contribuir al ahorro energético.
Riesgos de la dependencia externa
Este escenario refleja la alta vulnerabilidad de Europa frente a factores externos. Un informe reciente señala que la política energética de la UE sigue basada en un modelo de combustibles fósiles expuesto a conflictos geopolíticos, como el actual en Oriente Medio. El cierre del estrecho de Ormuz y los ataques a infraestructuras energéticas ponen de relieve la fragilidad del bloque frente a shocks internacionales que afectan precios, suministro y estabilidad económica.
Además, la transición acelerada para reducir la dependencia de Rusia no ha generado una autonomía real, sino que ha trasladado la dependencia a regiones más inestables, aumentando la volatilidad y reduciendo la capacidad de reacción ante crisis.
Medidas insuficientes frente a una crisis estructural
Las acciones de la UE, como fomentar el teletrabajo, reducir el consumo y apostar por biocarburantes, han sido criticadas por su carácter reactivo. No resuelven la dependencia del transporte marítimo ni de mercados globales inestables. Incluso iniciativas de largo plazo como el Pacto Verde no ofrecen soluciones inmediatas, dejando a la Unión en una posición vulnerable durante la transición energética.
Hacia una estrategia más autónoma y diversificada
La falta de una política energética verdaderamente coordinada incrementa la exposición de Europa a decisiones externas, como las de Estados Unidos, y a la dinámica del mercado global. Los expertos recomiendan:
- Diversificar las fuentes de energía.
- Fortalecer infraestructuras críticas.
- Evitar respuestas improvisadas que aumenten la vulnerabilidad del bloque.
Solo con una estrategia pragmática y coordinada, la UE podrá garantizar estabilidad y reducir riesgos ante futuras crisis energéticas.












