El Pacto Verde y la Agenda 2030 arruinan al sector primario europeo tal y como solo denuncia VOX
En un nuevo golpe a la economía real de los europeos, la Comisión Europea ha aprobado un plan de ayudas públicas por valor de 1.100 millones de euros destinado a la llamada «industria verde», un eufemismo para subsidiar tecnologías como paneles solares, eólicas, bombas de calor y baterías que, según críticos, no hacen más que perpetuar el dogmatismo ecologista a costa de los ciudadanos de a pie.
Este movimiento, enmarcado en el controvertido Clean Industrial Deal adoptado en junio del año pasado, incluye créditos fiscales para impulsar la producción de tecnologías de «cero emisiones netas«, componentes esenciales y materias primas críticas, pero ignora por completo el sufrimiento del sector primario, como la agricultura y la ganadería, que se ve asfixiado por estas políticas ideológicas.
Pacto Verde Europeo
El Pacto Verde Europeo, impulsado por Bruselas, se ha convertido en el ariete principal de este fanatismo climático que, lejos de proteger el medio ambiente, está destruyendo empleos y arruinando a millones de europeos.
Solo en Alemania, las imposiciones verdes han provocado la pérdida de más de 266.000 puestos de trabajo industriales desde 2019, un claro ejemplo de cómo estas medidas radicales priorizan utopías ecologistas sobre la prosperidad real.
En España, el impacto es aún más devastador para el campo: agricultores y ganaderos luchan contra regulaciones asfixiantes que elevan costes, reducen producciones y favorecen importaciones baratas de terceros países, todo en nombre de una Agenda 2030 que VOX no deja de calificar como un plan globalista para desmantelar la productividad industrial y agraria de Occidente.
Atropello ECO
VOX, el único partido que defiende sin ambages los intereses del sector primario español, ha intensificado sus denuncias contra este atropello. «Estas políticas pretenden acabar con la productividad industrial y agraria de los países occidentales», ha declarado el partido en repetidas ocasiones, exigiendo una estrategia nacional para garantizar la supervivencia del campo.
Frente al bipartidismo cómplice de PP y PSOE, que han pactado y respaldado el Pacto Verde tanto en Europa como en España, VOX se erige como la voz de la razón y la resistencia. Mientras los socialistas de PSOE promueven esta agenda izquierdista desde el Gobierno, y el PP finge oposición, pero vota a favor en Bruselas, VOX alerta de que acuerdos como el de Mercosur –que inunda el mercado con productos de baja calidad y sin controles ambientales– son el remate final para nuestros agricultores.
La ruina de la imposición verde
Expertos y representantes del sector primario coinciden: el fanatismo climático no solo eleva los precios de la energía y los insumos, sino que impone cuotas irracionales de reducción de emisiones que obligan a cerrar explotaciones familiares. «Las imposiciones verdes nos arruinan«, resume un portavoz a La Gaceta, eco de las protestas que han sacudido Europa en los últimos años.
En lugar de subsidiar industrias «verdes» que dependen de materiales raros importados de China –un régimen comunista que contamina sin escrúpulos–, Bruselas debería priorizar la soberanía alimentaria y la competitividad de los productores europeos.
VOX insiste en que solo rompiendo con este consenso progre se podrá salvar al campo español. Mientras PP y PSOE continúan su alianza en la Eurocámara para avanzar en esta ruina ideológica, el partido liderado por Santiago Abascal promete seguir luchando por una Europa de naciones libres, donde el sector primario no sea sacrificado en el altar del ecologismo radical.












