Delincuentes reincidentes con antecedentes de robo y agresión, también distribuían cocaína, marihuana, hachís y ketamina
Este viernes se ha conocido la caída de un clan familiar marroquí de okupas y narcos en la localidad gerundense de Llansá. Gracias a la advertencia de los propios residentes de Llansá, los agentes detuvieran a dos personas, pertenecientes a una familia de origen marroquí con un largo historial delictivo, acusados de traficar con drogas en distintos barrios del municipio de Gerona.
Ambos detenidos contaban con antecedentes penales por delitos relacionados con el tráfico de drogas, agresiones y delitos patrimoniales. La actividad de los delincuentes norteafricanos generaba numerosos problemas en el pequeño municipio del Alto Ampurdán, de menos de 5000 habitantes, y aumentaba la sensación de peligro e inseguridad entre los ciudadanos.
La investigación fue fruto de una colaboración entre efectivos de la Policía Nacional en coordinación con la Policía Local de Llansá. Como resultado de las indagaciones, los agentes lograron identificar a los dos denunciados por los vecinos y señalar los lugares donde llevaban a cabo la venta de drogas.
Cooperación policial para detener al clan marroquí
De este modo, se estableció que los magrebíes eran parte de una familia organizada de forma jerárquica, con roles claramente definidos, dedicada a la venta de sustancias ilegales en pequeña escala.
Finalmente, este lunes, 13 de abril, se llevaron a cabo dos allanamientos de manera simultánea en las guraidas de los delincuentes extranjeros. En la operación participaron investigadores del Cuerpo Nacional de Policía (CNP), la Policía Local de Llansá y miembros de la Unidad de Intervención Policial del CNP.
Uno de estos domicilios, según lo reportado por la Policía Nacional, estaba ocupado ilegalmente. Durante el registro, las autoridades hallaron cocaína, marihuana, hachís y ketamina, listas para la venta, además de herramientas para preparar las dosis y más de 3.000 euros en efectivo, resume El Caso.












