El gobierno de Juanma Moreno tala olivos para instalar placas solares mientras la economía de la provincia se resiente
Jaén, referente mundial en la producción de aceite de oliva, afronta la campaña 2025/2026 en un contexto de incertidumbre marcado por una reducción del 9% en la producción nacional y por el avance de proyectos de energía fotovoltaica que están transformando el uso del suelo agrícola.
Según datos del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, la producción de aceite de oliva en España se situará en torno a 1,29 millones de toneladas, lo que supone una caída del 9% respecto a la campaña anterior y un 6% menos de lo previsto inicialmente. Este ajuste a la baja se atribuye principalmente a las condiciones meteorológicas adversas registradas durante los últimos meses.
El clima, principal factor detrás del descenso de producción
Las lluvias persistentes, junto con episodios de viento intenso, han afectado de forma directa al olivar, provocando retrasos en la recolección y daños en la calidad del fruto en diversas zonas productoras.
Aunque la comercialización del aceite de oliva mantiene su ritmo habitual, la reducción de la oferta está generando tensión en los precios y mayor volatilidad en el mercado, un factor especialmente sensible para productores, cooperativas e industria transformadora.
Expansión de plantas solares y tala de olivos en Jaén
A la situación climática se suma un conflicto creciente en la provincia de Jaén: la instalación de plantas fotovoltaicas sobre terrenos agrícolas. En distintos municipios, agricultores y colectivos denuncian la tala de miles de olivos, incluidos ejemplares centenarios, para la construcción de infraestructuras energéticas.
Esta transformación del territorio afecta a grandes extensiones de cultivo tradicional y genera preocupación por la pérdida de capacidad productiva a medio y largo plazo. Además, tiene un impacto directo en el empleo rural y en toda la cadena económica vinculada al olivar, desde la recolección hasta la industria del aceite.
Un conflicto entre transición energética y agricultura tradicional
El avance de estos proyectos ha intensificado el debate en la provincia, enfrentando dos modelos económicos: la transición hacia energías renovables y la defensa del olivar como pilar económico, social y cultural de Jaén.
En los últimos meses, la situación ha derivado en movilizaciones, denuncias y procesos judiciales impulsados por el sector agrícola, que reclama mayor protección del suelo cultivable.
Riesgo para el futuro del olivar jiennense
La combinación de una menor producción de aceite de oliva y la expansión de instalaciones fotovoltaicas refuerza la sensación de que el campo jiennense atraviesa una fase de transformación profunda.
El olivar, clave para la fijación de población y la estabilidad económica rural, se encuentra cada vez más presionado por decisiones que afectan directamente al uso del territorio.
Necesidad de planificación y estabilidad
El sector oleícola reclama medidas urgentes que garanticen estabilidad, planificación territorial y protección del cultivo tradicional. La incertidumbre actual no solo impacta en la campaña 2025/2026, sino también en el futuro de una actividad que ha definido durante generaciones la identidad económica y cultural de Jaén.












