Saltar el contenido

El vicepresidente Carlos Cuerpo autoplagió en su tesis doctoral 28 páginas de un artículo que ya había publicado 5 años antes sin citar la fuente

La cultura del plagio parece haberse asentado presuntamente en la cúpula del Gobierno de Pedro Sánchez como una seña de identidad. El nuevo vicepresidente primero del Ejecutivo y ministro de Economía, Carlos Cuerpo, autoplagió en su tesis doctoral, defendida en 2017 en la Universidad Autónoma de Madrid, 28 páginas enteras de un artículo académico que él mismo había publicado cinco años antes a través de Funcas, sin realizar ninguna referencia a dicha fuente. Esta grave irregularidad académica, equivalente a lo que los comités de ética científica denominan «reciclaje de texto» o «publicación redundante», vulnera presuntamente de forma flagrante el propio código ético de la institución donde Cuerpo presentó su trabajo de postgrado.

El escándalo no es un caso aislado. El propio presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, fue señalado en exclusiva por este tipo de fraude académico en su propia tesis doctoral. Como ya hemos informado en La Bandera, el Ejecutivo de Sánchez acumula presuntamente una falta de transparencia sistemática en todos los ámbitos de la Administración, desde los vuelos oficiales hasta las credenciales académicas de sus propios ministros.

El capítulo calcado: 28 páginas idénticas entre la tesis de 2017 y el artículo de 2012

Carlos Cuerpo presentó en junio de 2017 su tesis titulada «Análisis y pronóstico macroeconómico: una investigación empírica» en el Departamento de Análisis Económico de la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de la UAM. El trabajo, de 112 páginas, tiene cuatro capítulos, siendo el tercero —denominado «Pronóstico a lo largo del ciclo económico»— el que reproduce de forma casi literal textos, epígrafes, gráficos y fórmulas que ya habían aparecido en el artículo «Pronóstico económico con modelos multivariantes a lo largo del ciclo económico», publicado por el propio Cuerpo junto a Pilar Poncela para los Documentos de Trabajo de Funcas en 2012.

Poncela, además de ser coautora del artículo original, fue la directora precisamente de la tesis doctoral de Cuerpo, lo que añade una capa adicional de gravedad a la situación. En ningún momento, a lo largo de las 112 páginas del trabajo de postgrado, Cuerpo cita el artículo de Funcas de 2012, ni en el texto, ni como nota al pie, ni en la bibliografía. Este silencio deliberado es el elemento que transforma lo que podría ser una mera actualización en un presunto autoplagio, ya que impide al lector identificar qué parte del contenido es original y cuál ya existía.

Violación del código ético de la UAM y de los estándares internacionales de integridad científica

El código ético de la Universidad Autónoma de Madrid es explícito en su apartado sobre «autoría y honestidad»: «se deben evitar prácticas dirigidas a la mejora artificial del curriculum vitae, como la doble publicación y el autoplagio». El vicepresidente del Gobierno incumplió presuntamente de forma directa este mandato. Las directrices del Comité de Ética de la Publicación (COPE), de referencia internacional, también consideran el autoplagio como una «violación de la integridad científica cuando se reutiliza material propio sin citar adecuadamente la fuente original».

Esta falta de honestidad en las credenciales de quienes nos gobiernan tiene consecuencias directas para los españoles. Mientras un gobierno de académicos presuntamente deshonestos gestiona las cuentas del país, los ciudadanos sufren las consecuencias. Como hemos reflejado en La Bandera, la reforma laboral de Sánchez oculta un récord histórico de parados que no aparecen en las estadísticas oficiales, una manipulación estadística que exige el mismo escrutinio que se aplica a los trabajos académicos.

El mismo fraude que el de Sánchez: un patrón en el seno del Gobierno

La coincidencia con el escándalo de la tesis de Pedro Sánchez es llamativa. Como publicó OKDIARIO, Sánchez autoplagió presuntamente en su tesis doctoral de 2012 dos artículos científicos escritos junto al profesor Juan Padilla Fernández-Vega, quien además formó parte del tribunal que evaluó su trabajo y le otorgó un «apto cum laude». Ahora, su vicepresidente primero repite el patrón exacto. El paralelismo es inapelable: un presidente que autoplagió, y un vicepresidente que autoplagió. Ambos sin éxito en citar sus propias fuentes.

Mientras esto ocurre en las alturas del poder, las delegaciones del Gobierno de Sánchez cuestan ya 350 millones de euros al año a los contribuyentes, financiando una maquinaria política que presuntamente antepone el cargo a la integridad. VOX exige una investigación formal de las credenciales académicas de todos los miembros del Gobierno y la dimisión inmediata de Carlos Cuerpo hasta que se esclarezca el alcance real de las irregularidades de su tesis.

Integridad cero en el Gobierno de la «nueva política»

Pedro Sánchez llegó al poder prometiendo una «nueva política», más limpia y transparente que la de sus antecesores. Sin embargo, el escándalo del autoplagio de su vicepresidente ilustra a la perfección que la corrupción ética y académica no solo existe en la cima del sanchismo, sino que se reproduce como un sistema presuntamente institucionalizado. El plagio en las tesis no es una anécdota: es una ventana abierta al carácter de quien ocupa los cargos más importantes del Estado.

La sociedad española merece gobernantes con currículums verídicos y con una trayectoria profesional y académica intachable. En un momento en que el Gobierno pide a los ciudadanos que aprieten el cinturón, resulta inadmisible que quienes toman las decisiones económicas del país hayan ascendido presuntamente con credenciales académicas fraudulentas. La exigencia de responsabilidades no es una opción, es una obligación democrática.

Fuente: OKDIARIO

Deja tu respuesta