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Charlas ecofeministas para la deconstrucción del patriarcado y justicia poética en el 8M

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El nuevo feminismo impulsado por la extrema izquierda propone impulsar entre los niños una “transición ecológica justa y feminista”

8 de Marzo, Día Internacional de la Mujer Trabajadora. Hoy se ha convertido en no solo la reivindicación de la igualdad entre hombres y mujeres, de mejoras en las condiciones laborales o de condiciones iguales (en puestos y salarios); también para que el feminismo ultra obtenga más voz si cabe y exponer e interiorizar, como se está haciendo en los últimos años en las escuelas, entre los más niños los deseos de ruptura contra el “patriarcado opresor” que las anula, tal y como dicen.

Hoy es día de manifiestos ultraecológicos feministas, de inclusión femenina y de transversalidad inclusiva y sostenible para el desarrollo de la identidad de género poética y justa, aunque se olviden de la situación de la mujer en los países árabes, aunque eludan la defensa de la mujer violada en España cuando el violador es inmigrante (legal o ilegal).

Las líneas de defensa femeninas en sindicatos y partidos de izquierda se han radicalizado con la extensión con lenguajes propios de guerras y batallas, con la idea de extender una polarización radical y radicalizada hombre-mujer.

Radicalización del feminismo

Así, en LA BANDERA hoy hemos podido consultar manifiestos sindicales desde las áreas de la mujer con motivo del 8M y son habituales palabras como opresión del hombre, lucha contra el patriarcado, lucha contra la dominación masculina y defensa a ultranza del empoderamiento femenino.

Y esta ‘lucha’ de la mujer contra el hombre se está extendido en las escuelas y en charlas en institutos y centros públicos diversos que, además, alientan y promueven áreas sociales y culturales no solo podemitas, socialistas o socialcomunistas (PSOE-PODEMOS-SUMAR). Hemos podido comprobar que en ayuntamientos y diputaciones donde gobiernan PP y Vox también están proliferando este tipo de eventos. Es el caso de la ciudad de Cartagena (PP + Vox).

Esta semana se celebraba una charla política ultra dentro de la programación cultural (el Área de Cultura de Cartagena la dirige el Partido Popular) sobre ecofeminismo y justifica social feminista sostenible e inclusiva. El título: Transición ecológica justa, ecofeminismo.

Hacia una Ilustración radical ecofemenina

En ella se habló de “unir los Derechos Humanos y los Derechos de la Naturaleza para reconectar los lazos rotos con nuestra condición terrestre vulnerable. Necesitamos pensar en común desde esta mirada ecofeminista del siglo XXI para crear una cultura global de la tierra, una nueva Ilustración radical”. Ahí es nada.

Desde muchos sectores radicales feministas se está promoviendo, con el auspicio de las administraciones y de tus impuestos, la construcción de escuelas ecofeministas. Piden que desde ya, “trabajéis con el alumnado propuestas que fomenten desde los centros educativos una transición ecológica justa y feminista. El ecofeminismo es un diálogo entre el ecologismo y el feminismo, dos corrientes de pensamiento y acción que han confluido en las últimas décadas”.

Las mujeres que se sienten explotadas “hasta el agotamiento”

Dicen que este ecofeminismo, que quieren integrar de forma transversal en la cadena educativa española “pone de relieve que tanto los recursos naturales como el trabajo reproductivo, realizado principalmente por mujeres y de manera gratuita, son sistemáticamente explotados hasta el agotamiento por el actual sistema capitalista patriarcal. La perspectiva ecofeminista nos obliga, por tanto, a repensar las contradicciones de nuestra organización social y de nuestro modelo productivo y de consumo. Así, nos propone nuevas formas más justas y equitativas de relación con el planeta y entre las personas”. 

Para estas mujeres que hoy alzan el puño en el 8M al ritmo de notas musicales que huelen a comunismo rancio, existe una “desigualdad y destrucción ecológica extremas”. Por eso, luchan “por la esperanza hacia un futuro verde y sin violencia” (siempre que se amnistíe a los independentistas catalanes, vascos y otros sucedáneos).

Caminando hacia un mundo mejor y feminista

Para las feministas ultras, existe una clara “dominación explotadora de unas personas sobre otras como de la especie humana sobre la naturaleza”. Por eso la mujer ultra, “debe reafirmar su identidad y colocar de manera transversal su mensaje de igualdad y de progreso hacia un mundo mejor y desalojado de desigualdades y explotaciones que atentan contra los Derechos Humanos y contra la propia supervivencia de muchas especies del planeta”.

El Ecofeminismo, dicen, “es un excelente modelo que se ajusta a lo que requiere la vida al contraponer la Ética del Cuidado a las lógicas patriarcales del dominio y la acumulación”. Y todo para “deconstruir el canon andro-antropocéntrico y reconocernos como seres interdependientes y ecodependientes”.

Estas mujeres ecosostenibles y defensoras de la justicia justa y poética, rechazan la posición “de dominio del hombre-varón que fantasea con ser totipotente y autosuficiente desde la individualidad. La naturaleza y las personas a él subordinadas las usa, las cosifica y las sobreexplota, hasta su extinción si cabe”.

Y el grito es claro: “Avanzar hacia la igualdad en la diversidad mediante la justicia social y la ecojusticia”. Ahí es nada…

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