Cientos de irregulares marroquíes colapsan las calles de Almería para tramitar papeles antes de la regularización extraordinaria del Gobierno
Desde el pasado sábado 11 de abril, las inmediaciones del Consulado de Marruecos en la Avenida del Mediterráneo de Almería se han convertido en un auténtico campamento improvisado.
Centenares de personas, en su mayoría jóvenes marroquíes, forman colas que rodean la manzana, duermen en sillas plegables y aguantan bajo el sol para conseguir el certificado de antecedentes penales. Es el documento imprescindible para acogerse a la regularización extraordinaria que el Consejo de Ministros de Pedro Sánchez ha rubricado este mismo martes.
Colas históricas en Almería
Según los testimonios recogidos por varios medios locales, nunca se había visto algo semejante. “Colas históricas”, las describen. La afluencia es tal que el propio consulado ha tenido que organizar turnos con personal en la reja para evitar desórdenes.
Muchos de estos inmigrantes han llegado desde otras provincias del sureste, atraídos por la relativa agilidad del consulado almeriense, que se ha convertido en el principal punto de tramitación para la numerosa colonia marroquí de la zona.
Premio al ilegal
El Gobierno de coalición PSOE-Sumar vende esta medida como un “proceso humanitario” que podría beneficiar a medio millón de personas (hasta 750.000 solicitudes estimadas).
Pero la realidad es bien distinta: se trata de una amnistía encubierta que premia a quien ha entrado de forma ilegal y ha permanecido en situación irregular. Los requisitos —cinco meses de estancia continua y ausencia de antecedentes— son tan laxos que cualquier persona que haya cruzado la valla de Melilla o haya desembarcado en patera puede cumplirlos con facilidad.
Saturación de servicios públicos
Mientras tanto, los almerienses ven cómo sus hospitales, colegios y servicios sociales se saturan, cómo la competencia laboral en el campo baja los salarios y cómo la inseguridad crece en barrios enteros.
Esta regularización no es más que el enésimo paso de una política migratoria suicida que ha convertido España en el paraíso de la inmigración ilegal. Sánchez y sus socios de la extrema izquierda siguen abriendo la puerta de atrás mientras cierran los ojos ante la presión en las fronteras.
Hoy, 14 de abril, el Ejecutivo ha dado luz verde definitiva a esta medida. Y miles de nuevos “regularizados” se incorporarán al mercado laboral y a las listas de espera de la Sanidad pública. Y los españoles, una vez más, pagaremos la factura.












