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Comienza el juicio de Pablo Iglesias contra el hombre que ponía Manolo Escobar en la puerta de su casa

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Iglesias, tras animar a escrachar a políticos y sus familias, intenta encarcelar a Miguel Frontera por las caceroladas

Comienza el juicio a Miguel Frontera por participar en caceroladas vecinales y poner Manolo Escobar en las inmediaciones del casoplón de Galapagar de Pablo Iglesias e Irene Montero.

La Fiscalía pide tres años de prisión por supuestos delitos de injurias graves con publicidad a la autoridad, acoso y descubrimiento de secretos.

Entre las delirantes acusaciones hacia Frontera, figuran una supuesta alteración de la vida familiar de los jerarcas podemitas “derivada de los ruidos constantes  en horarios de descanso de niños de corta edad, así como limitación de movimientos en compañía de los menores por temor a que presenciaran o escucharan expresiones ofensivas para ellos”.

El mismo Pablo Iglesias que instó a ‘normalizar el insulto’ pide cárcel por las protestas de Frontera

El escrito de acusación precisa que entre el 15 de mayo y el 12 de diciembre de 2020, Miguel Frontera mostró su disconformidad con el Gobierno, del que formaban parte la pareja, y acudió  a las inmediaciones del chalet de Galapagar donde, “en un principio”, se limitó a sumarse a las concentraciones diarias que se producían durante unos minutos al final de la tarde por parte de algunos vecinos.

Según la acusación, Frontera fue incrementando su actividad y usó un equpo de música y altavoces para reproducir ‘Que viva España’ de Manolo Escobar y el himno nacional. También dedicaba calificativos a Iglesias, entonces vicepresidente, denominándole “chepas”, “garrapata”, o diciendo “no vamos a parar hasta que os vayáis a Venezuela”.

La acusación también señala que Frontera, el 2, 3 y 4 de junio de 2020 exhibió una pancarta ante los concentrados recordando lo siguiente: “Pablo Iglesias… hijo de terrorista”, en alusión a las palabras de propio cabecilla comunista, mostrando su orgullo ante el pasado de su ‘padre frapero’, por la banda terrorista de externa izquierda, FRAP.

También recuerda la acusación que Frontera añadió otra pancarta con el lema: “Irene Montero, ministra analfabeta cuyo mérito es tener las rodilleras gastadas”, que exhibió en las concentraciones ciudadanas hasta el 7 de junio.

Se denuncia también un supuesto ‘descubrimiento de secretos’

En el surrealista escrito de acusación indica que, presuntamente, el 12 de julio de 2020, Frontera se subió a una gran roca en las inmediaciones del casoplón, que daba a su parte trasera, y supuestamente grabó con el móvil dicha zona, invadiendo la intimidad de la pareja de políticos.

La acusación señala también que, 17 de octubre de 2020, con ocasión del aniversario del entonces Vicepresidente, Frontera, supuestamente, le gritó “felicidades, hijo de puta” cuando Iglesias salía del chalet con sus hijos.

Pablo Iglesias, protegido por la Guardia Civil de la cacerolada de un grupo de vecinos

El mismo Frontera señaló a su llegada al Juzgado de lo Penal Nº14 de Madrid la hipocresía de un Iglesias que llamaba al escrache en sus casas de políticos que no comparten la hez ideológica comunista, y que mostraba su alegría ante agresiones a policías, recurría a la Guardia Civil ante una cacerolada de vecinos en las inmediaciones de su casoplón.

Un chalet millonario al que se mudó tras la enésima mentira a sus votantes, cuando postureaba que jamás dejaría Vallecas, recordó Frontera.

Por su parte, Pablo Iglesias y su séquito exhibieron a su llegada a los juzgados la actitud esperable y el exvicepresidente se encaró con actitud matonil con personas que les increpaban y con una mujer sola.

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