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Cómo evitar este verano el estrés térmico en el trabajo

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El estrés térmico por calor es el exceso de calor que los trabajadores reciben y acumulan en su cuerpo. En ocasiones es debido a la actividad física que realizan, ya que algunos trabajos pueden requerir un gran esfuerzo físico

Así lo define la web COORDINA, que recomienda tomar acciones preventivas para que ese estrés térmico no sea el día a día de nuestra jornada de trabajo especialmente si estamos expuestos al calor en el exterior y en horas centrales.
Al trabajar en condiciones de estrés térmico, el cuerpo del individuo se altera. Sufre una sobrecarga fisiológica debido a que, al aumentar su temperatura, los mecanismos fisiológicos de pérdida de calor (sudoración y vasodilatación periférica) tratan de que se pierda el exceso de calor. Si pese a todo, la temperatura central del cuerpo supera los 38 grados, se podrán producir distintos daños a la salud, cuya gravedad estará en consonancia con la cantidad de calor acumulado en el cuerpo.

El exceso de calor corporal puede hacer que:

  • aumente la probabilidad de que se produzcan accidentes de trabajo.
  • se agraven dolencias previas (enfermedades cardiovasculares, respiratorias, renales, cutáneas, diabetes, etc.)
  • se produzcan las llamadas “enfermedades relacionadas con el calor”: erupción cutánea, calambres, síncope del calor, deshidratación, agotamiento del calor o golpe de calor (puede aparecer de manera brusca y sin síntomas previos)

El estrés térmico puede ser peligroso en trabajos que se realizan en espacios tanto abiertos como cerrados: fundiciones, fábricas de ladrillos, panaderías, invernaderos, construcción, agricultura…

Cuáles son los principales factores de riesgo

Algunos de los factores de riesgo que más le afectan al trabajador susceptible de sufrir estrés térmico laboral son:

  • Exposición prolongada a temperaturas altas.
  • Realización de un trabajo físico intenso, por ejemplo, trabajos de carga y descarga.
  • Utilización de equipos de protección individual que impidan la evaporación del sudor (prendas que no sean de algodón o transpirables).
  • Falta de turnos rotativos y realización de pocos descansos.
  • Consumo de sustancias tóxicas, tales como alcohol o cafeína.
  • Ingesta de determinados medicamentos (antihistamínicos, diuréticos o antidepresivos son perjudiciales).
  • Condición física personal del trabajador. La falta de entrenamiento en la ejecución de tareas físicas intensas constituye un factor de riesgo para el temido golpe de calor.
  • Pérdida de aclimatación. La aclimatación del trabajador se consigue en 7-15 días, pero desaparece en tan sólo una semana.

Medidas preventivas específicas a adoptar en el trabajo

  • Informar y formar a los trabajadores sobre los riesgos relacionados con el calor, sus efectos y las medidas preventivas a adoptar
  • Habilitar zonas de descanso climatizadas, así como ambientes frescos y a la sombra.
  • Proporcionar agua potable en las proximidades de los puestos de trabajo.
  • Suministrar equipos de protección individual adecuados a los trabajadores (ropas amplias, transpirables, de tejido ligero y colores claros).
  • Evitar realizar un gran gasto de energía. Proporcionar por parte del empresario ayudas mecánicas y equipos de trabajo para la manipulación de cargas.
  • Adaptar los horarios. Organiza turnos rotativos para reducir el tiempo de la exposición al calor siempre que sea posible. Evitar los trabajos pesados en las horas centrales del día (entre las 12 y las 16) y realiza descansos frecuentes.
  • Considerar que es necesario un periodo de 7 a 15 días de adaptación para que el trabajador se aclimate al calor.
  • Evitar el trabajo aislado, favoreciendo el trabajo en equipo para facilitar la supervisión mutua de los trabajadores.

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