En un acto de censura política impropio de una democracia avanzada que pone en evidencia el sectarismo del separatismo catalán, el alcalde de Manresa, **Marc Aloy (ERC)**, ha protagonizado un altercado de gran repercusión.
Durante la última sesión plenaria, el primer edil no dudó en expulsar del salón de plenos a la concejala de **Vox**, Inés Baños, por el simple hecho de ejercer su libertad de expresión. ¿El motivo de la discordia? La edil de la formación nacional se limitó a recordar la realidad que muchos callan: que los menores extranjeros no acompañados (**menas**) son, en gran medida, utilizados por sus familias en sus países de origen para obtener subvenciones en España, lo que Baños calificó como una auténtica «estafa institucional».
La censura del discurso de odio como arma contra la verdad incómoda en 2026
La noticia ha corrido como la pólvora por las redes sociales, donde se denuncia el «rodillo totalitario» que el separatismo y la izquierda imponen en los ayuntamientos de Cataluña. Al expulsar a la representante de Vox, el alcalde de ERC recurrió al manido pretexto de los «discursos de odio» para silenciar una postura política legítima y compartida por miles de ciudadanos que ven cómo sus barrios se degradan. Inés Baños defendió que el lugar natural de un menor es junto a sus padres y que España no debe ser el centro de acogida forzada de jóvenes que, en muchos casos, mantienen un contacto fluido con sus familias en Marruecos o Argelia mientras son mantenidos con el dinero del contribuyente español. Es la misma realidad que la policía denuncia ante la regularización masiva de inmigrantes, revelando un caos de gestión sin precedentes.
La falta de respeto institucional y el atropello democrático del separatismo catalán
El rigor informativo nos exige señalar que este tipo de expulsiones sumarias son una grave vulneración del reglamento municipal y de los derechos de representación política. Al impedir que la concejala de Vox termine su exposición, el alcalde Aloy demuestra su incapacidad para el debate democrático y su miedo a que la verdad sobre la gestión de la inmigración en Cataluña salga a la luz. Mientras en Manresa se persigue al que disiente, en la esfera nacional vemos cómo el pib per capita en espana vuelve al nivel de los anos 70, lo que debería ser el verdadero foco de preocupación de quienes ostentan el poder. En lugar de gestionar la miseria económica, se dedican a gestionar el silencio de la oposición.
Vox se reafirma en su denuncia contra el efecto llamada y la inseguridad ciudadana el 2026
Tras su expulsión, Inés Baños ha ratificado cada una de sus palabras, asegurando que no se dejará amedrentar por las amenazas del alcalde de ERC. Vox insiste en que la política de acogida indiscriminada solo genera inseguridad y un gasto público insostenible para unas arcas municipales exhaustas. Exigimos que se respete el turno de palabra de todos los grupos y que no se utilice el salón de plenos como un tribunal inquisitorial contra quien se atreve a señalar el fracaso del modelo multicultural del separatismo. No podemos permitir que la verdad sea perseguida bajo el paraguas del buenismo oficialista que solo nos conduce al desorden y la desprotección del vecino de toda la vida.
Un futuro de libertad frente a la mordaza del separatismo y el sanchismo
En definitiva, lo ocurrido en Manresa es un retrato fiel del autoritarismo que anida en las instituciones catalanas gobernadas por el separatismo. Brindamos por el valor de la edil de Vox, pero denunciamos el atropello a la soberanía popular que representa su expulsión. Seguiremos señalando cada mentira oficial y cada intento de silenciar la denuncia de la degradación ciudadana. La verdad, estimados lectores, es que la libertad se defiende con la palabra, pero también con la firmeza ante quienes pretenden imponernos un pensamiento único mientras el absentismo y las bajas baten records escandalosos en una administración pública que se cae a pedazos por su propio peso burocrático e ideológico.
Fuente: Hispanidad.com












