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Condenada a 38 años Joyce G.G.S., la brasileña que asesinó a una pareja en Dos Hermanas

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Joyce G.G.S. atropelló a la pareja en repetidas ocasiones y después los remató ensañándose con un cuchillo de cocina y una roca

El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA) ha confirmado la condena de 38 años de cárcel a Joyce G.G.S., la mujer brasileña de 43 años que asesinó a una pareja de vecinos suyos en julio de 2020 en la localidad de Dos Hermanas.

Para el brutal asesinato, Joyce G.G.S. usó un coche para atropellar a la pareja varias veces y después les remató de forma brutal con una roca y un cuchillo de cocina que cogió de la vivienda de las víctimas.

El TSJA desestima la apelación presentada por la defensa contra una primera sentencia de la Audiencia de Sevilla, que la condenó a 21 años de cárcel por un delito de asesinato con alevosía y ensañamiento cometido sobre el varón y 17 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía en relación a la mujer fallecida.

La asesina condenada deberá indemnizar con 230.000 euros a los familiares de los dos fallecidos en concepto de responsabilidad civil. En ambos crímenes concurrió la atenuante de confesión, pues Joyce G.G.S. admitió los crímenes ante la Policía cuando la encontró en el escenario.

Doble asesinato por atropello y ensañamiento con los heridos

Según el relato de hechos probados recogidos en la sentencia, sobre las 14:00 horas del 24 de julio de 2020, Joyce G.G.S. mató a sus dos vecinos cuando se encontraban juntos en el exterior de su vivienda, pues “así lo había decidido previamente”, produciéndose este hecho “cuando se encontraban desprevenidos y sin posibilidad de oponer defensa”.

La acusada usó un Ford Fiesta “de forma repentina y sorpresiva” para atropellar “violentamente” a las víctimas, “haciéndolo de forma reiterada en repetidas y seguidas ocasiones, golpeándoles y lanzándoles con violencia contra los elementos constructivos de la vivienda”.

Cuando ambas víctimas se encontraban en el suelo gravemente malheridos “y sin posibilidad de repeler el ataque”, la acusada “les propinó numerosos golpes en la cabeza y en la cara con una piedra que encontró en el lugar”.

La condenada causó la muerte del varón “generándole un sufrimiento innecesario”, ya que, tras los golpes propinados, utilizó un cuchillo que cogió del domicilio de las víctimas con el que le asestó múltiples puñaladas en diferentes zonas corporales, lo que el fallecido “intentó evitar sin conseguirlo”.

La mujer víctima de estos hechos tampoco “pudo repeler la agresión con el cuchillo, pues se encontraba inconsciente en el suelo del porche como consecuencia del atropello, no experimentando sufrimiento a consecuencia de los golpes” que la acusada le propinó con el objeto contundente ni de las puñaladas que le dio a continuación.

La asesina era consciente de sus actos y no actuó por alteración psíquica, drogas o arrebato

La defensa de Joyce G.G.S. recurrió en apelación ante el TSJA por discrepancia sobre la no aplicación de atenuantes de alteración psíquica, intoxicación por drogas y arrebato u obcecación, motivos todos ellos que fueron desestimados.

Sobre el trastorno mental alegado, la Sala recuerda que el jurado entendió que la acusada “no era ignorante de las consecuencias de lo que iba a hacer, lo había preparado, y conocía, quería y aceptó las consecuencias de su acción”.

El tribunal añadió que: “sobre la concurrencia de alteración de facultades intelectivas y volitivas, el jurado, de forma coherente, razonable y razonada optó por tener por acreditada la ausencia de afectación de tales facultades en el momento de los hechos”.

Sobre la atenuante de intoxicación por drogas, el TSJA asevera que “no existe prueba de ninguna clase que permita considerar que la acusada, al momento de los hechos, o incluso en época cercana a ellos, se hallaba afectada en extensión alguna, en su conciencia o voluntad, por el consumo de drogas o por el síndrome de abstinencia”.

Incluso la propia condenada “desacredita tal posibilidad cuando manifiesta” a un agente de la Policía Nacional que “no había consumido nada”.

El TSJA también rechaza aplicar a la acusada la atenuante alegada de arrebato u obcecación, ya que “aún aceptando la posibilidad de que estuviera ofuscada o indignada por las conflictivas relaciones vecinales previas (…) no denotan que sufriera restricción intelectiva de su capacidad para entender la ilegalidad de su acción y de actuar conforme a esa comprensión, descartando con ello que en la comisión del delito confluyera la oscuridad o perturbación del raciocinio”.

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