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Condenada una pareja de proxenetas por inducir a la prostitución a tres menores tuteladas por el Gobierno navarro

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Los proxenetas, condenados a 39 y 29 años de cárcel respectivamente, pagaban los servicios de las menores con drogas, en metálico o Bizum

El Tribunal Superior de Justicia de Navarra (TSJN) ha confirmado las condenas de dos proxenetas, un hombre y una mujer, a 39 y 29 años de prisión respectivamente por inducir a la prostitución a tres menores de 16 años tuteladas por el Gobierno navarro.

Los delitos enjuiciados se produjeron en septiembre de 2021. Las tres menores tuteladas, nacidas dos de ellas en 2007 y la tercera en 2004, se encontraban tuteladas por la Agencia Navarra de Autonomía y Desarrollo de las Personas. 

La Audiencia impuso a ambos proxenetas sendas penas de 29 años y 6 meses en total: 9 años de prisión por dos delitos de inducción a la prostitución de menores de 16 años, 5 años y 6 meses por un delito de inducción a la prostitución de menor de edad y 6 años por un delito contra la salud pública. Los condenados deberán indemnizar a cada víctima con 57.000 euros. 

Al hombre, además, el tribunal le condenó a 10 años por un delito continuado de abuso sexual respecto de una menor de 16 años, lo que elevó su condena total a 39 años y 6 meses. 

Según el artículo 76.1 del Código Penal, se fijó en ambos casos un cumplimiento máximo de 20 años de prisión. La sentencia puede recurrirse ante el Tribunal Supremo.

Las menores tuteladas se fugaban del centro de acogida

Durante el año 2021, era habitual que las menores, cuando se fugaban del centro o de la familia de acogida, acudieran al domicilio en Pamplona de uno de los procesados —el inductor—. Allí, este inculpado, conocedor de que una de las menores no había cumplido los 14 años, mantuvo relaciones sexuales dos veces con ella. 

El hombre y la mujer condenados instaron a las víctimas a que se realizaran “fotografías de contenido sexual”, en las que no se les veían las caras para que no se dedujera su minoría de edad. Estas imágenes, junto con unos carteles con sus respectivos números de teléfono, se publicaron en 17 anuncios en una web de contactos sexuales

Así, desde el 23 al 29 se septiembre, las menores realizaron los servicios sexuales que los condenados les habían explicado debían hacer. Recibían el pago en metálico, por medio de Bizum o con drogas. 

Los dos proxenetas —el hombre y la mujer— “suministraban a las menores hachís, cocaína y speed” tanto para que realizaran los actos sexuales como, en ocasiones, en pago de los mismos. 

La Audiencia concluyó sin ningún género de dudas que las tres menores fueron inducidas a la prostitución por parte de los dos proxenetas condenados.

Un cúmulo de datos objetivos ratificaron el testimonio de las menores: la realización de fotografías; la publicación de las mismas con un cartel y su número de teléfono para los contactos; videollamadas y llamadas efectuadas por las menores; la inducción a la prostitución en el propio piso del hombre; así como la adquisición y facilitación a las víctimas de las sustancias estupefacientes.  

Un cliente condenado y dos sospechosos absueltos

Un cliente, que reconoció los hechos, recibió una condena de conformidad a dos años de prisión al comienzo del juicio, en julio de 2023. El fallo también ratifica la absolución de dos acusados de ser clientes de las menores, para quienes la fiscalía y la acusación particular solicitaban 15 años de cárcel. 

El procesado que reconoció su participación acudió al domicilio el 25 de septiembre. Cuando sucedieron los hechos se encontraba “claramente influenciado por la ingesta de bebidas alcohólicas”, por lo que tenía mermadas sus facultades volitivas. 

Tras el acuerdo entre las acusaciones y la defensa, en la condena de este cliente se le estimaron las atenuantes de embriaguez y reparación del daño, ya que consignó antes del juicio 10.000 euros para su entrega a una de las menores. Aceptó 15 meses de prisión por un delito de corrupción de menores de 16 años y 9 meses más por un delito de corrupción de menores de 18 años. 

Respecto a de la absolución de uno de los dos presuntos clientes, la Sala entiende “válido” el reconocimiento fotográfico realizado por la menor, pero lamenta que el mismo no fuera corroborado por dato objetivo alguno, como una rueda de reconocimiento durante la instrucción. 

Respecto al otro procesado absuelto, la Audiencia señaló que las manifestaciones de la menor que declaró en instrucción como prueba preconstituida, “por sí solas no pueden ser suficientes para constituirse en prueba de cargo, cuando pudiendo haber comparecido no lo hizo ante este tribunal sin causa justificada”. 

Para los magistrados, examinada la prueba de cargo presentada y valorándose el principio in dubio pro reo, no se considera acreditado el relato aportado por la acusación más allá de toda duda razonable, por lo que no resulta suficiente para condenar al investigado.

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