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Consejos para conservar la flor de Pascua todo el año

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La poinsettia es uno de los grandes símbolos decorativos de la Navidad, pero demanda cuidados rigurosos para poder sobrevivir

Es tiempo de Navidad y con él, de muchos símbolos imborrables. Uno de ellos que suele estar presente en todas las viviendas es ese rojo característico de las flores de Pascua o poinsettia.

Durante unos días, incluso algún mes, reluce en nuestro salón con una intensidad única y radiante, pero con el paso de las fiestas navideñas, en la mayoría de ocasiones acaba por no sobrevivir. Y es que la poinsettia es una planta que requiere unos cuidados muy rigurosos y exquisitos que aquí, en LA BANDERA, vamos a desvelar; cuidados que no entrañan dificultad en extremo, aunque deben ser estrictos.

La flor de Pascua es una de las plantas de interior más delicadas que existen, especialmente porque requiere más atención de lo habitual y cierta mano en lo que respecta a jardinería. De esta manera, podríamos lograr que resistiese todo el año y por consecuencia evitar el disgusto de verla estropearse.

La poinsettia es una planta muy resistente si seguimos una serie de cuidados. Si quieres conservar la flor de Pascua tan lozana como el día que llegó hasta nuestra casa, aquí tienes varios consejos que te ayudarán, sin dida alguna. Todos ellos requieren atención y algo de paciencia.

En muchas ocasiones, cuando pasa la Navidad, vemos que la planta pierde hojas. Solemos pensar que está muriéndose. En realidad, se trata de un pensamiento erróneo. Pasadas las fechas navideñas, lo normal es que comience a tirar las hojas inferiores conservando las superiores. De ser así, estaremos ante una planta bien aclimatada a nuestra casa que está preparándose para sobrevivir al invierno y rebrotar.

Factores que ayudan a conservar la flor de Pascua todo el año

Hay una serie de aspectos que debemos tener en cuenta para lograr que nuestra flor de Pascua se conserve durante los doce meses del año, entre ellos, el riego, el abono, la luz o la temperatura a la que se debe mantener. Os explicamos todos los detalles a continuación.

A pesar de su aspecto, la poinsettia es una euphorbia, es decir, una planta perteneciente a la familia de los cactus. Por este motivo, no demanda una gran dosis de riego sino más bien al contrario. Lo ideal para conservar la flor de Pascua todo el año es permitir que el sustrato se seque entre riego y riego. Algo que sucede, aproximadamente, cada tres o cuatro días.

La cantidad de agua dependerá, también, de la temperatura ambiental. Además, es importante retirar el exceso de agua del bajo plato de la maceta. En realidad, si queremos regarla correctamente, lo ideal es que no lo hagamos directamente sobre la planta. Poniendo agua en el bajo plato y dejándola durante 15 o 20 minutos, la planta recibirá la hidratación que necesita.

Otro aspecto esencial, además del agua y del riego, es la temperatura. Lo ideal es que nuestra planta esté en un espacio de entre 16 y 22 grados. Una temperatura ideal para su mantenimiento durante el año. Si vemos que nuestra planta comienza a tirar las hojas, es que está sometida a grados de más.

Cuidado con las corrientes de aire y la luz

También debemos tener cuidado con las corrientes de aire. No las toleran nada bien. Además, si vivimos en un clima cálido y decidimos trasplantarla directamente en el suelo, tendremos que hacerlo resguardando la planta de las heladas.

La luz es, junto al agua y la temperatura, otro elemento vital para la conservación de la planta. La poinsettia necesita muchísima luminosidad, por lo que lo ideal es colocarla cerca de una ventana. Durante los meses de invierno, en los que el sol es más ligero, puede recibir luz directa. Sin embargo, cuando comience a llegar la primavera es recomendable retirarla del sol. Este puede marchitar las hojas.

Si decidimos darle a nuestra planta un espacio más grande en el que crecer, lo ideal es que lo hagamos cuando termine la floración, por lo que podremos llevar a cabo esta labor máximo hasta el mes de febrero.

La poda es imprescindible para que crezca y se debe realizar en la misma época del año. Pero no solo eso: son dos labores para conservar la flor de Pascua todo el año que están unidas. Cuando realicemos el trasplante, lo ideal es podar los tallos a unos 10 centímetros de la base y siempre por encima del nudo de las hojas.

El uso de pasta cicatrizante tras la poda nos ayudará a conservar la flor de Pascua todo el año. Una vez hayamos realizado esta tarea, lo ideal es cubrir los cortes con algún producto cicatrizante. De esta forma, ayudaremos a que la planta mantenga su salud a pesar de las heridas infligidas.

Un extra de nutrientes

Para poder crecer y florecer, la flor de Pascua necesita un extra de nutrientes. Y es, precisamente, en esos dos momentos de su ciclo vegetativo cuando tenemos que procurarle el abonado. Entre los meses de febrero y marzo, lo ideal es utilizar un abono de crecimiento. Y, de cara a promover la aparición de esas hojas rojas tan ansiadas, entre octubre y noviembre tendremos que aplicarle un abono específico de floración.

Ojalá todos puedan disfrutar, con estos consejos, de su flor de Pascua todo el año y que pueda ser de utilidad decorativa esta planta en las Navidades 2024.

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