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Desarticulada en Cáceres una secta destructiva que realizaba terapias pseudo-psicológicas a sus adeptos

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La secta controlaba las vidas de los integrantes, a quienes drogaba e incluso obligaba a tener sexo con la líder para ‘curar’ la homosexualidad

Funcionarios de la Policía Nacional y la Agencia Tributaria han detenido en un municipio de la provincia de Cáceres el pasado día 16 a un psicólogo y a su mujer que dirigían una secta mediante la que promocionaban pretendidas terapias psicológicas.

Se les acusa de su presunta participación en delitos contra la salud pública, la libertad sexual, la integridad moral y los derechos de los trabajadores, así como de intrusismo profesional, coacciones, lesiones, blanqueo de capitales y asociación ilícita.

Los detenidos utilizaban técnicas de manipulación coercitiva para dominar la voluntad de los adeptos, a la postre víctimas, pues solían abandonar sus terapias médicas convencionales, arriesgando su salud física y mental, además de sufrir un fraude económico por parte de los cabecillas.

Terapias pseudo psicológicas y ‘heterosexualizantes’

Los detenidos, al amparo de la titulación en Psicología de uno de ellos, realizaban distintas pseudo psicoterapias, sin disponer los establecimientos en las que se practicaban de ninguna clase de habilitación sanitaria ni autorización administrativa para tal fin.

Era habitual que los detenidos facilitasen distinta clase de estupefacientes y psicoactivos durante el desarrollo de las pseudo terapias, a fin de inducir estados específicos de consciencia.

Los arrestados alegaban que la homosexualidad se podía revertir mediante relaciones sexuales obligadas con la líder del grupo. Por su parte, el psicólogo detenido avalaba estos fundamentos y consentía las relaciones sexuales con su mujer.

Llevaban 20 años funcionando

La secta llevaba 20 años desarrollando esta clase de actividades, aglutinando en ocasiones a más de 50 personas a las que se aislaba de su entorno familiar, social y profesional, instándoles a dedicarse a las funciones que les fueran ordenadas dentro del grupo y a seguir sus directrices.

El grupo llegó a ejercer un control total sobre ellos, hasta el extremo de no tener capacidad de discernir en qué lugar residir, que estudios cursar y con quién contraer matrimonio. Además, las demandas económicas por parte de los detenidos eran constantes, enriqueciéndose a través de prácticas presuntamente ilegales.

Los investigadores continúan analizando información económica y patrimonial

Además de las detenciones se han practicado dos registros, uno en el domicilio de los detenidos en una amplia finca de un municipio cacereño y otro en un local en Madrid, donde realizaban terapias un día a la semana.

Durante los registros se han intervenido más de 100.000 euros en efectivo, diferentes sustancias estupefacientes, así como diverso material informático y documental de interés para la investigación.

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