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Despedida en Aragón por inventarse una agresión de una compañera de trabajo

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Envió un audio de WhatsApp a su jefe relatando que su compañera la estaba pegando, pero ignoraba que ella estaba reunida en ese momento con él

El Tribunal Superior de Justicia de Aragón (TSJA) ha confirmado que es procedente el despido de una empleada de una empresa de limpieza por inventarse que una compañera la estaba acosando y perpetrando una agresión contra ella entre gritos.

Resultó que, cuando la individua despedida contactó con su superior vía audio de WhatsApp, la compañera a la que difamaba estaba reunida con él, así que era imposible que estuviera en esos momentos maltratándola.

El Tribunal consideró probados los hechos descritos como “muy graves” en la carta de despido que la empresa le entregó a la trabajadora a finales de enero de 2023.

La empresa explicó que procedían a un despido disciplinario por transgredir la buena fe contractual establecida en el Estatuto de los Trabajadores al inventarse “una situación de acoso de una compañera haciendo uso de la mentira”.

Además, la sentencia recuerda que la empleada despedida fue sancionada por anteriores faltas graves, en noviembre de 2021, con 10 días de suspensión de empleo y sueldo.

Audio de la agresión inventada: ‘Por favor, ¿puedes venir? me está pegando ya no puedo más’

La empresa la explicó que habían recibido un email de sus responsables cuando alteró el servicio, tras recibir unas instrucciones sobre la colocación y limpieza de unos cuchillos, tirándose al suelo y dándose cabezazos contra la pared.

Justo después, decidió enviar unos audios de WhatsApp a su jefe en los que, con voz angustiada, decía: “Por favor, ¿puedes venir? me está pegando ya no puedo más” y “me está gritando por nada, ¿puedes venir? si puedes hablar con ella, que me deje en paz”.

Resultó que la compañera difamada, que estaba reunida con ese jefe, había alertado a la empresa sobre el comportamiento de la individua, que además se inventaba que se llevaban mal y la acosaba.

Según ha recogido Confilegal, la trabajadora no estaba conforme con su despido discipliario y llevó a la empresa a los tribunales. Como en primera instancia no le dieron la razón al declarar el despido procedente, recurrió la sentencia ante el TSJ de Aragón, también infructuosamente.

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