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Detenido el “estafador del amor” nigeriano tras sustraer 140.000 euros a una jubilada noruega

El acusado fingió ser un ingeniero militar canadiense para convencer a la víctima de invertir en un falso fondo de células madre en Andorra

La cena en una conocida marisquería de la Gran Vía madrileña no terminó con postre, sino con esposas. Agentes de la Policía Nacional detuvieron in fraganti a un hombre nigeriano en el preciso momento en que se encontraba con una jubilada noruega a la que, presuntamente, había estafado 140.000 euros bajo el paraguas de una falsa relación sentimental.

El juicio, celebrado ayer en la Audiencia Provincial de Madrid, ha sacado a la luz los detalles de un engaño que mezcla el romanticismo digital con complejas tramas financieras.

La víctima relató ante el tribunal, con la ayuda de un intérprete, cómo se fraguó la estafa. Todo comenzó en una aplicación de citas, donde el procesado se presentó como un exitoso militar e ingeniero canadiense empleado por una multinacional petrolera.

Teléfono con prefijo de Oslo

Para dar verosimilitud al relato, el hombre utilizaba un teléfono con prefijo de Oslo y llegó a enviarle una fotografía de un pasaporte falso. Bajo esta fachada, convenció a la pensionista de realizar cuantiosas transferencias bancarias a España, argumentando que los costes operativos en Europa eran menores y que el capital se invertiría en un innovador fondo de células madre en Andorra.

Uno de los episodios más surrealistas de la trama ocurrió durante un viaje al país pirenaico. El acusado, acompañado por asesores a quienes también pretendía engañar, fingió haber perdido su cartera y sus tarjetas.

Falsas reuniones de negocios

Logró que sus acompañantes costearan más de 8.000 euros en gastos de alojamiento y vestimenta —incluida la compra de un traje de gala para “reuniones de negocios”— asegurando que su mujer devolvería el dinero. Sin embargo, los fondos para cubrir esos lujos provinieron, una vez más, de la cuenta de la jubilada escandinava.

La mujer, que llegó a entregar 12.000 euros en efectivo en Madrid a un supuesto representante bancario llamado ‘Johan’ (identificado por la acusación como el propio detenido), acabó sospechando y contrató a investigadores privados.

La colaboración entre estos y la policía española permitió el arresto en la marisquería. El acusado se enfrenta ahora a una petición fiscal de cinco años de prisión por estafa agravada, mientras su defensa alega un error de identificación.

Un nuevo CASO AISLADO de un ciudadano nigeriano…

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