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El cardenal Robert Sarah advierte: “Si los cristianos no despiertan, el Islam impondrá su ley y su cultura”

Los musulmanes recuerdan a los cristianos dormidos que representan un peligro real si la fe católica no se reactiva, dice el cardenal

En un clip viral que ya supera los 430.000 visualizaciones en X, publicado por la cuenta @herqles_, el cardenal guineano Robert Sarah, uno de los prelados más respetados y combativos de la Iglesia católica, ha vuelto a alertar sobre el avance del islam en Occidente.

En una entrevista en Le Club Le Figaro Idées (programa dedicado al “despertar de la fe”), Sarah subraya que los musulmanes, con su práctica religiosa constante, recuerdan a los cristianos dormidos la centralidad de Dios… pero también representan un peligro real si la fe católica no se reactiva.

Robert Sarah nació el 15 de junio de 1945 en Ourous, Guinea, en el seno de una familia católica en una región mayoritariamente musulmana. Ordenado sacerdote en 1969, fue arzobispo de Conakry con solo 34 años y se enfrentó abiertamente al dictador Sékou Touré.

En 2010 Benedicto XVI lo nombró secretario de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y en 2014 Francisco le confió la prefectura de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos (cargo que ocupó hasta 2021).

Autor de best-sellers como Dios o nada (2015) y La fuerza del silencio (2016), Sarah es considerado uno de los cardenales más ortodoxos y proféticos de la Iglesia. Su voz, clara y sin ambages, le ha valido elogios de los sectores más tradicionales y críticas de los progresistas. Muchos lo vieron como el “papa que nos perdimos” en los últimos cónclaves.

Dios en el centro de la vida

En la entrevista del Figaro TV, Sarah explica con serenidad y firmeza: “Respetamos el Islam porque nos recuerda cosas esenciales. Los musulmanes oran cinco veces al día… ¿Es que Dios es importante en su existencia? ¿La religión tiene sentido para ustedes? Al menos nos recuerdan eso los musulmanes. Nosotros les pedimos a los cristianos ir una vez cada semana a misa. ¿Lo hacemos? Ellos, en cambio, nos dicen constantemente: ¡Revelaos! Dios es importante en vuestra existencia. Dios cuenta con su presencia. Porque para nosotros es importante. Orar es muy importante. Poner a Dios en el centro de mi vida”.

Islam en la cultura occidental

Y es ahí donde nos recuerdan. “No solo del éxito espiritual, sino también del éxito material, tecnológico y científico. Creo que en eso nos pueden despertar a nuestra fe. Pero claro que es un peligro si los consideramos un peligro. Por supuesto. Porque si la creencia para nosotros no tiene importancia, Dios no importa. Dios tampoco. Claro. Ellos van a tomar su lugar en la cultura occidental. Ellos van a impulsar sus leyes porque van a crecer masivamente. Sí.”

Y concluye con la frase que se ha hecho viral: “Si los cristianos no despiertan, el Islam impondrá su ley y su cultura”.

Aviso profético

El cardenal Sarah no habla de “convivencia” edulcorada ni de “diálogo interreligioso” abstracto. Habla de demografía y de poder.

Los musulmanes en Europa tienen tasas de natalidad muy superiores y una práctica religiosa que no se avergüenza. Mientras los cristianos europeos se secularizan, abandonan las iglesias y postergan la fe a un plano privado, los musulmanes llenan las mezquitas y reivindican públicamente su identidad.

El cardenal africano, que conoce el islam desde su infancia en Guinea, no demoniza a los musulmanes como personas, pero sí alerta del riesgo objetivo: una Europa descristianizada será colonizada cultural y legalmente por el islam.

La sharía, la poligamia, la segregación de sexos, la limitación de la libertad de expresión (blasfemia) y la presión sobre las mujeres y los disidentes no son “temores islamófobos”. Son hechos constatados en barrios enteros de Francia, Bélgica, Suecia o Reino Unido.

Vacío espiritual cristiano

El cardenal Sarah defiende el derecho de los musulmanes a vivir su fe con coherencia (sus cinco oraciones diarias, su “cántico” constante a Alá). Pero advierte: esa coherencia, unida al vacío espiritual cristiano, terminará por llenar el vacío. No es odio, es realismo antropológico y demográfico.

Quien no vote por defender la identidad cristiana de Europa (o quien se abstenga por comodidad) estará contribuyendo, de facto, a que ese “cántico musulmán” sea el único que se escuche en las calles occidentales dentro de una generación.

Cunas y mezquitas

El mensaje de Sarah es claro y urgente: despertad. La fe no se defiende con buenismo ni con miedo a ser tachados de “intolerantes”. Se defiende recuperando la práctica, la natalidad y la valentía. De lo contrario, el Islam no conquistará Europa con espadas, sino con cunas y mezquitas… mientras los cristianos duermen.

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