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El cierre de tres pistas de esquí por el Sanchismo amenaza con “sentencia de muerte” a Navacerrada

El Gobierno desmantela las únicas pistas con innivación artificial, dejando en el aire el futuro de cientos de familias y la estación más antigua de España

El cierre definitivo de las tres pistas de esquí situadas en la vertiente segoviana del Puerto de Navacerrada ha provocado un profundo desánimo en toda la sierra madrileña. La sentencia judicial que avala la decisión del Gobierno de Pedro Sánchez supone, según las autoridades locales, el principio del fin de una actividad económica vital para la zona.

El alcalde de Navacerrada, Pablo Jorge Herrero, no oculta su indignación. “Es una sentencia de muerte a medio plazo para el Puerto y para todos los negocios que dependen de él”, afirma en declaraciones exclusivas a Vozpópuli.

El regidor denuncia que se trata de una estrategia “premeditada” del Ejecutivo de Pedro Sánchez y apunta directamente a una “inquina política” contra la Comunidad de Madrid y su presidenta, Isabel Díaz Ayuso.

Impacto económico y social

Más allá de la polémica política, el impacto es económico y social. Las pistas clausuradas eran las únicas con sistema de innivación artificial, lo que permitía mantener la actividad incluso en inviernos con poca nieve natural. “Aquí no solo hablamos de esquí. Hablamos de bares, restaurantes, hoteles, albergues, alquileres de material, escuelas de esquí, pisteros y personal de mantenimiento. Hay muchísima gente implicada directa e indirectamente”, explica Herrero.

Aunque la parte madrileña de la estación —la Bola del Mundo— seguirá abierta gracias a la decisión de la Comunidad de Madrid, carece de innivación artificial. “Habrá temporadas enteras sin actividad”, advierte el alcalde, lo que condenaría a medio plazo a los negocios de Navacerrada y Cercedilla.

La estación, considerada la primera de España y activa desde finales del siglo XIX, siempre ha convivido con el entorno natural sin talar árboles y con vegetación baja. Herrero recuerda que en Europa hay estaciones de esquí dentro de parques naturales —como en Granada o en los Alpes— que funcionan sin conflicto ambiental.

Los ayuntamientos afectados no se resignan. Anuncian que apoyarán cualquier iniciativa legal para revertir la sentencia, incluso llegando a la justicia europea. “No podemos aceptar que, por una decisión política sin sentido, se acabe con una estación histórica y con el sustento de cientos de familias de la sierra”, concluye el alcalde.

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