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El efecto Milei: en marzo se reporta la cifra más baja de inflación

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La consultora Econviews ha realizado un estudio basado en productos de consumo masivo, que incluyen alimentos, productos de perfumería y limpieza. Los primeros resultados positivos de la política monetaria contractiva del Gobierno ya están empezando a evidenciarse.

El Gobierno presidido por Javier Milei implementó un extenso programa ortodoxo de ajuste fiscal y monetario desde el 10 de diciembre del año pasado. El objetivo principal de este plan fue claro y directo: prevenir a toda costa el estallido de la tercera hiperinflación en la historia argentina.

Según los datos publicados por el INDEC, la tasa de inflación mensual alcanzó su punto máximo del 25% en diciembre, descendiendo luego al 20,6% en enero y finalmente al 13,2% al cierre de febrero. La desaceleración inflacionaria es un indicio de que se logró evitar la hiperinflación, y este proceso ha continuado intensificándose a lo largo del presente mes.


Según los estudios realizados por la consultora Econviews, los precios de los productos de consumo masivo en supermercados habrían aumentado un 1,3% al concluir la tercera semana de marzo. Este incremento se observa en una canasta que abarca productos alimenticios, de perfumería y de limpieza.

Este aumento representa la variación más baja en las últimas 14 semanas, tras haber alcanzado un pico de hasta un 15,6% en la tercera semana de diciembre.

Supermercados y mayoristas ven los resultados con optimismo

La Cámara de Supermercados y Mayoristas parece confirmar la tendencia a la baja en la inflación para el mes de marzo, al estimar aumentos mensuales entre el 6% y el 7% (aproximadamente la mitad de la inflación de febrero).

El aumento de precios en diciembre se debió a una serie de ajustes en los precios relativos, especialmente en relación con el tipo de cambio frente al dólar, así como a la liberación de controles en varios sectores (precios minoristas, combustibles, tarifas, entre otros). Esto simplemente reflejó una situación que ya existía previamente, como consecuencia de la política económica disfuncional del kirchnerismo.

A pesar de estas circunstancias, el Gobierno optó por mantener constante la cantidad de dinero en circulación, incluidas las reservas bancarias, y evitar cualquier tipo de expansión monetaria en respuesta al incremento de precios. Tal expansión habría aumentado el riesgo de una hiperinflación.

El Banco Central tuvo que imprimir una gran cantidad de pesos para adquirir divisas, pagar intereses sobre sus pasivos remunerados y financiar el rescate de títulos públicos. Sin embargo, al mismo tiempo, se retiró una cantidad equivalente de pesos mediante la emisión de Pases, subastas de BOPREAL y bonos en pesos para liquidar Adelantos Transitorios entre el Tesoro y el BCRA.

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