Saltar el contenido

El eurodiputado de Junts prófugo, Toni Comín, denunciado por acoso sexual

Según el denunciante, sufrió tocamientos, insinuaciones, propuestas de tríos con otros hombres, amenazas de despido y broncas constantes

El cabecilla separatista prófugo, Toni Comín, ha sido acusado por un exasesor de Junts de presunto acoso psicológico y sexual ante el Comité Consultivo del Parlamento Europeo, el organismo responsable de examinar estos casos. La denuncia aporta los nombres de media docena de testigos que están dispuestas a declarar ante el Comité.

La presunta víctima, trabajador durante siete años para el grupo en Bruselas, sostiene que Comín le hizo tocamientos, insinuaciones, propuestas de tríos con otros hombres e incluso llegó a preguntarle sobre su vida íntima con su esposa. Además, el denunciante detalla maltrato laboral, amenazas de despido y broncas repentinas y aleatorias.

El prófugo separatista denunciado detenta el puesto de vicepresidente del organismo regional llamado: ‘Consejo por la República’ y es parlamentario europeo desde julio de 2019. No se le denunció ante tribunales ordinarios, habida cuenta de su condición de fugitivo de la Justicia española.

El prófugo Toni Comín dice que son ‘bromas y comentarios’ en una ‘relación de confianza’

Ante estas acusaciones, el denunciado ha rechazado «con toda rotundidad haber ejercido ningún acto de acoso ni maltrato laboral, psicológico o sexual» contra el exasesor.

En concreto, en un comunicado, Comín aseguró que «algunos de los hechos a los que hace referencia la noticia se refieren, de forma completamente tergiversada, a bromas y comentarios más o menos oportunos, en el marco de una relación de confianza y amistad construida durante el mandato». 

Toni Comín entró en su habitación para ‘darle un beso de buenas noches’

Según el denunciante, la situación más tensa se produjo en una casa alquilada por Comín en Rosellón -uno de los gastos del eurodiputado que cuestiona su propio partido-. La presunta víctima detalló una sucesión de reproches y cómo invadió su intimidad, llegando a usar su baño y su toalla de ducha.

Otra de las situaciones inapropiadas se produjo mientras la presunta víctima conducía, porque Comín, siempre según la denuncia, le acarició el brazo y el pecho, añadiendo comentarios sobre su buena forma física. Situación que provocó que el denunciante se viese obligado a pedirle al político que parase.

En otra ocasión, añade el denunciante, Comín entró en su habitación con el pretexto de darle un beso de buenas noches. Otro día, además, el denunciante añade que el político volvió a entrar sin permiso en su cuarto mientras se vestía y lo miró lascivamente.

Puigdemont lo sabía, pero no hizo nada

El informe presentado ante el Comité Consultivo del Parlamento Europeo expone que la búsqueda de contacto físico de Comín hacia él, en un entorno laboral, era esporádica al principio, pero creció con el tiempo hasta hacerse insoportable.

‘La Vanguardia’ detalla que la denuncia aporta un informe detallado a lo largo del tiempo de la relación laboral con Comín y cómo el asesor acabó sometido progresivamente a los citados comportamientos que desembocaron en su dimisión y la búsqueda de otro empleo tras las pasadas europeas.

Según el denunciante, la situación era conocida en el partido y expuso sus problemas al dirigente, Carles Puigdemont, que le expresó su apoyo verbalmente, pero no hizo nada más. También menciona que lleva meses en tratamiento psicológico.

Una fuente de Waterloo confirmó al citado medio la tendencia de Comín al contacto físico excesivo, hasta el punto de incomodar al mismo Puigdemont.

Deja tu respuesta