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El gallego a bordo del barco infectado asegura que están todos perfectos “y nadie tiene síntomas”

El científico gallego denuncia falta de información y teme un aislamiento “injustificado” en Madrid mientras el buque pone rumbo a Canarias

La crisis sanitaria del crucero MV Hondius sigue escalando a medida que el buque se aproxima a aguas españolas, con un choque cada vez más evidente entre el relato oficial y la percepción de quienes permanecen a bordo. Entre ellos, el ornitólogo gallego Ricardo Hevia, que rechaza la imagen de emergencia descontrolada y advierte de posibles decisiones políticas “desproporcionadas” que podrían desembocar en un confinamiento forzoso en Madrid. Tal y como recoge en exclusiva El Mundo.

Desde el barco, donde se declaró un brote de hantavirus que ya ha causado tres fallecimientos, Hevia sostiene que la situación dista mucho de ser alarmante. Según su testimonio, los aproximadamente 150 pasajeros que aún permanecen en la embarcación no presentan síntomas y continúan con relativa normalidad, lejos de cualquier escenario de aislamiento estricto dentro del propio buque.

El científico, especializado en aves marinas y participante en una expedición científica por el Atlántico sur, insiste en que no se ha producido una propagación masiva del virus. De hecho, descarta paralelismos con crisis sanitarias como la del Covid-19, argumentando que, de tratarse de un patógeno altamente contagioso, los contagios se habrían disparado en cuestión de días.

Incertidumbre y versiones enfrentadas

Mientras el Gobierno español trabaja con la hipótesis de trasladar a los pasajeros a instalaciones sanitarias en Madrid para cumplir una cuarentena preventiva, a bordo del Hondius aseguran que esa información no ha sido comunicada oficialmente. La sensación predominante entre los viajeros es la de desinformación y decisiones tomadas desde tierra sin contacto directo con la realidad del barco.

Hevia denuncia que las noticias les llegan antes por los medios que por los canales oficiales, lo que alimenta la incertidumbre sobre qué ocurrirá al llegar a Canarias. En paralelo, el Ejecutivo insiste en la necesidad de actuar con “sentido común” y no descarta recurrir a mecanismos legales para imponer medidas de aislamiento si fuera necesario.

De expedición científica a crisis sanitaria

El viaje, que partió de Ushuaia a comienzos de abril, tenía como objetivo documentar especies de aves en algunos de los lugares más remotos del planeta, como Georgia del Sur o Tristán da Cunha. Sin embargo, el hallazgo de un brote respiratorio grave, notificado a la Organización Mundial de la Salud hace apenas unos días, transformó la travesía en una operación sanitaria internacional.

El MV Hondius, un rompehielos diseñado para expediciones polares, navega ahora hacia Canarias en medio de una compleja coordinación entre administraciones. La prioridad es organizar el desembarco seguro de los pasajeros y determinar qué protocolos aplicar ante un virus poco frecuente en Europa.

Miedo a decisiones políticas

Más allá del virus, empieza a emerger otra preocupación entre los pasajeros: las consecuencias administrativas de la gestión de la crisis. Algunos temen convertirse en protagonistas de una respuesta excesiva, marcada más por la presión política que por criterios estrictamente médicos.

Hevia resume ese malestar con una crítica directa: considera que podrían acabar “pagando las consecuencias de la ignorancia”, en alusión a posibles medidas que, a su juicio, no se ajustan a la situación real a bordo.

Con el barco cada vez más cerca de territorio español, el desenlace sigue abierto. Entre la prudencia sanitaria defendida por el Gobierno y la versión tranquilizadora de los pasajeros, la gestión de este episodio amenaza con convertirse también en un debate político de primer orden.

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