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El Gobierno de Sánchez adjudica un nuevo canal de TDT a los ‘cercanos’ a Moncloa

‘Misión: Salvar al Soldado Sánchez’: canal afín para contrarrestar el desgaste mediático y seguir imponiendo su agenda progre mientras RTVE se hunde en el descrédito

El Gobierno de Pedro Sánchez ha adjudicado el nuevo canal de Televisión Digital Terrestre (TDT) a un consorcio de empresarios y periodistas cercanos a Moncloa, conocidos como los “rebeldes” del Grupo Prisa. Se trata de una operación descarada de control informativo que busca reforzar el relato oficial en un momento en el que el Ejecutivo agoniza entre escándalos, pérdida de apoyo ciudadano y una oposición cada vez más fuerte.

Como se venía anticipando el sector, la frecuencia en abierto ha ido a parar al consorcio Siete, una alianza empresarial capitaneada por los llamados «rebeldes» del grupo Prisa y que cuenta con el asesoramiento estratégico de un veterano de los medios: José Miguel Contreras.

Bajo el nombre de consorcio Siete (Servicios Integrados de Entretenimiento Televisivo), capitaneado por figuras como José Miguel Contreras —el mismo que ya ayudó a lanzar La Sexta en la era Zapatero— y con el beneplácito del ministro de Transformación Digital, Óscar López, el nuevo canal nace con una misión clara: salvar a Sánchez.

Herramienta electoral y propagandística

No es un proyecto neutral de entretenimiento, sino una herramienta electoral y propagandística más, similar a lo que ya ocurre con RTVE, convertida en un altavoz descarado del sanchismo.

Mientras los españoles sufren los efectos de una economía tambaleante, una inmigración descontrolada y políticas identitarias que dividen a la sociedad, el Gobierno invierte recursos públicos —directa o indirectamente— en asegurar que su versión progre de la realidad llegue a más hogares.

Maquinaria mediática del PSOE

El canal se suma a la ya abultada maquinaria mediática del PSOE: RTVE, con sus informativos sesgados y series ideológicas, y otros medios afines que reciben subvenciones millonarias. La estrategia es evidente: ante el creciente rechazo ciudadano visible en las encuestas, Sánchez necesita más megáfonos que repitan su narrativa sobre “avances sociales”, “derechos” y ataques a la “ultraderecha”, mientras silencia o demoniza cualquier crítica.

Un pelotazo para los amigos del poder

La adjudicación no sorprende a nadie en el sector. Tras el fracaso inicial con Prisa por costes y discrepancias internas, Moncloa ha encontrado en estos “rebeldes” a los socios perfectos: empresarios y comunicadores que ya han demostrado su lealtad al proyecto progresista. José Miguel Contreras repite jugada: de La Sexta con Zapatero al nuevo canal con Sánchez. Un verdadero negocio redondo para los afines al poder.

Este nuevo medio llega en un contexto especialmente delicado para el presidente. Con las elecciones autonómicas y municipales acercándose, y un horizonte nacional complicado, Sánchez no puede permitirse que la opinión pública escuche voces disidentes sin filtro.

Propaganda disfrazada de televisión

El canal promete “entretenimiento de calidad” y “pluralidad”, pero los observadores más críticos lo ven como lo que realmente es: propaganda disfrazada de televisión. Programas que blanquearán las políticas de género radicales, la agenda migratoria abierta, el indulto a independentistas catalanes y el control sobre instituciones como el Poder Judicial.

Mientras tanto, RTVE sigue siendo el ejemplo perfecto del abuso: presupuestos inflados, directivos colocados a dedo y una línea editorial que avergüenza a cualquier demócrata. Ahora, con este nuevo canal en TDT —frecuencia pública y de fácil acceso—, el sanchismo multiplica su capacidad de influencia en hogares de toda España, especialmente aquellos que no consumen medios digitales.

Salvar al Soldado Sánchez

Desde la derecha se denuncia con razón este uso partidista de los recursos del Estado. En una democracia sana, los gobiernos no crean televisiones propias para autoensalzarse. Lo hacen los regímenes que temen al escrutinio libre. Pedro Sánchez, cada vez más aislado y con su proyecto de perpetuación en el poder en jaque, recurre a las viejas tácticas: controlar la narrativa a toda costa.

Este ‘Salvar al Soldado Sánchez’ mediático revela la debilidad del Ejecutivo. En lugar de rectificar políticas fallidas, prefiere invertir en propaganda. Los españoles, cada vez más hartos, tendrán una nueva cadena donde elegir: otra ventana al pensamiento único progre o la realidad que viven en la calle. La batalla por la libertad informativa continúa.

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