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El Gobierno de Sánchez rechaza financiar un nuevo fármaco que ralentiza el Alzheimer por «racionalizar el gasto público»

Sin embargo, el gobierno no tiene inconveniente en destinar miles de millones de euros en la invasión de inmigrantes ilegales

El Gobierno de Pedro Sánchez ha decidido no incluir en la financiación pública el medicamento Leqembi (lecanemab), considerado el primer tratamiento autorizado en Europa capaz de ralentizar la progresión del Alzheimer en fases iniciales. La medida ha sido adoptada por la Comisión Interministerial de Precios de Medicamentos y Productos Sanitarios (CIPM), dependiente del Ministerio de Sanidad, entre los días 14 y 16 de abril de 2026, bajo el argumento de la necesidad de “racionalizar el gasto público”.

Este fármaco, desarrollado por las compañías farmacéuticas Eisai y Biogen, ha sido aprobado por la Agencia Europea de Medicamentos (EMA) en 2025 tras demostrar en ensayos clínicos una reducción aproximada del 27% al 30% en el deterioro cognitivo en pacientes con Alzheimer en fases leves o deterioro cognitivo leve.

Qué es Leqembi y por qué es relevante en el tratamiento del Alzheimer

Leqembi se administra mediante perfusión intravenosa cada dos semanas y requiere un seguimiento médico constante para controlar posibles efectos secundarios, como inflamación cerebral.

El tratamiento tiene un coste estimado de alrededor de 24.000 euros anuales por paciente, lo que ha sido uno de los principales motivos del rechazo a su financiación pública. El Ministerio de Sanidad considera que su impacto económico en el Sistema Nacional de Salud sería demasiado elevado, teniendo en cuenta que en España hay entre 800.000 y 900.000 personas con Alzheimer, aunque solo una parte se encuentra en fases iniciales susceptibles de recibir este fármaco.

Debate por el acceso a tratamientos innovadores contra el Alzheimer

La decisión ha generado una fuerte reacción por parte de organizaciones de pacientes y familiares. La Confederación Española de Alzheimer (CEAFA) y la Fundación Pasqual Maragall han criticado duramente la medida, calificándola como un retroceso en la atención a una enfermedad neurodegenerativa que afecta a cientos de miles de personas en España.

Ambas entidades han pedido al Gobierno que reabra las negociaciones con la industria farmacéutica para lograr un precio más accesible o establecer fórmulas de financiación condicionada que permitan el acceso a los pacientes en fases tempranas.

Desde el Ministerio de Sanidad se ha señalado que el diálogo con las compañías sigue abierto y que la decisión podría revisarse si se alcanzan acuerdos económicos más favorables para el sistema público.

Situación en Europa y alternativas en evaluación

España no es el único país que ha optado por no financiar de momento este tratamiento. Francia también ha rechazado su incorporación al sistema público por razones similares relacionadas con el coste y la sostenibilidad sanitaria. Otros países europeos continúan evaluando su posible inclusión caso por caso.

En paralelo, otros fármacos para el Alzheimer, como donanemab (comercializado como Kisunla), desarrollado por la farmacéutica Lilly, están siendo evaluados por las autoridades reguladoras y podrían enfrentarse a decisiones similares en el futuro.

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