La “Ruta al Exilio 2026”, pagada con dinero de todos, pretende lavar el cerebro de chavales en Andalucía con la obsesión izquierdista por el “exterminio ideológico”
El Gobierno de Pedro Sánchez, a través del Instituto de la Juventud (Injuve) y la ministra Sira Rego, ha aprobado una subvención de 60.000 euros para que una asociación afín, Be Wild Be Proud, organice la llamada “Ruta al Exilio 2026”.
Del 28 de marzo al 4 de abril, una veintena de jóvenes recorrerá enclaves de Cádiz, Málaga y Granada para ser “formados” en el supuesto “exterminio ideológico” del franquismo: visitas a fosas comunes, charlas sobre La Desbandá, encuentros con activistas de memoria histórica y talleres creativos para que regurgiten la versión oficial de la izquierda.
Todo con fondos públicos. Sesenta mil euros para adoctrinar a apenas 20 chicos en una semana de propaganda pura y dura. El objetivo declarado es “comprender las complejidades del pasado reciente” y “promover valores democráticos”.
Narrativa sectaria
Traducción: imponer la narrativa sectaria que demoniza medio siglo de historia española, ignora los logros del régimen de Franco en paz, desarrollo y reconciliación nacional, y presenta la Guerra Civil como un exterminio unilateral cuando la realidad fue una tragedia con víctimas en ambos bandos.
Este despilfarro llega en el momento más inoportuno para la izquierda. Las encuestas confirman el terremoto: VOX lidera entre los votantes de 18 a 24 años, con hasta el 27,1% de intención de voto entre los que estrenan papeleta. Uno de cada cuatro jóvenes elige a Abascal. En las últimas autonómicas, los nuevos electores han castigado al PSOE y han premiado a VOX por su defensa de la libertad, la unidad de España, la meritocracia y el rechazo frontal al victimismo histórico.
Los jóvenes no son tontos
Los jóvenes no son tontos. Han crecido con profesores activistas, series de Netflix y subvenciones millonarias a la memoria unilateral. Y han dicho basta. Prefieren un partido que habla de futuro, empleo, fronteras seguras y orgullo nacional antes que rutas turísticas pagadas para odiar a sus abuelos. Este “programa educativo” no es más que un intento desesperado del Sanchismo por frenar la sangría de votos jóvenes. Un lavado de cerebro con cargo al contribuyente que, lejos de convencer, está acelerando la fuga hacia VOX.
Mientras Sánchez y sus socios derrochan en ideología rancia, la juventud española despierta. Quiere verdad, no propaganda. Y está votando en consecuencia. El mensaje es claro: por mucho que gasten en rutas al exilio, los jóvenes ya han elegido su camino.












