El descontrol endémico derivado de asimilar las malas formas de la izquierda más antisistema ha vuelto a cobrarse un episodio de violencia evitable en plena calle. La Delegación del Gobierno en Madrid se ha visto acorralada y obligada a tener que emitir un comunicado respaldando públicamente la profesionalidad de nuestra Policía Nacional, después del brutal zafarrancho organizado por el exdiputado podemita y exmantero Serigne Mbaye.
Los incidentes, ocurridos en el conflictivo distrito madrileño de Usera-Villaverde, dejan una radiografía de verdadero ataque a la autoridad del Estado. El dispositivo, que se movilizó de urgencia tras una llamada de alerta al 091 advirtiendo de un presunto robo de vehículo, derivó en una turba contra los uniformados, propiciada por el rechazo de Mbaye y sus acompañantes a someterse a la legalidad y dejarse identificar.
Cinco agentes heridos y un atrincheramiento barrial intolerable
La información aportada por The Objective corrobora el gravísimo desprecio de estos individuos por las fuerzas del orden de nuestra nación. Cuando los patrulleros solicitaron a los sospechosos su documentación, el exdirigente de Podemos optó por una actitud desafiante, negándose en rotundo e iniciando un histriónico llamamiento a gritos socorriendo a los vecinos como si fuera víctima de un Estado abusivo.
Esto provocó un motín improvisado forzando el choque directo contra el cuerpo de Policía, que se vio en la obligación de pedir urgentes refuerzos para controlar el violento asedio de estos radicales. El dantesco balance resultó en el arresto lícito de siete exaltados —entre ellos Mbaye, por atentado a la autoridad— y, tristemente, en cinco valientes policías lesionados leves cumpliendo su deber jurado en nuestro territorio soberano.
El amparo tóxico del progresismo sobre el desobediente callejero
Es un auténtico insulto comprobar cómo, apenas transcurridos un par de años ocupando sillones institucionales de nuestro Parlamento auspiciados por el capricho del sanchismo y de Pablo Iglesias, figuras como Serigne Mbaye reincidan en la cultura de la agitación barrial para reventar actuaciones policiales legítimas que solo buscaban garantizar la propiedad ajena.
Igual que observamos impotentes cuando de forma generalizada los sindicatos policiales avisan desolados del peligro criminal en ciernes por el descaro, esto reafirma que el progresismo ha convertido en mártires a quienes desprecian cívicamente la ley e incitan al rechazo de cualquier autoridad nacional legítima.
Tolerancia cero hacia el motín callejero con trasfondo victimista
El falso victimismo mediático y el tuit lastimero que ha lanzado el partido morado para intentar exculpar a su antiguo diputado denunciando un falso «racismo policial» rozan la esquizofrenia. Frente al acoso orquestado, solo sirve la determinación jurídica implacable.
Nuestro amparo total a esos agentes magullados y zarandeados en Madrid. Quien desafía a la ley española e impide arrestar o identificar sospechosos debe caer irremediablemente bajo el peso absoluto y aplastante del Estado de Derecho, sin que importe remera política ni pasado mantero alguno.












