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El grave riesgo para la salud de consumir de forma habitual productos ultraprocesados

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Un nuevo estudio advierte sobre 32 resultados perjudiciales para la salud como cáncer, afecciones cardiacas o pulmonares

Científicos australianos han dado a conocer un amplio estudio científico que ha podido constatar que una dieta rica en productos ultraprocesados se asocia con un mayor riesgo de 32 resultados perjudiciales para la salud, como cáncer, afecciones cardíacas y pulmonares graves, trastornos de salud mental (el riesgo de depresión se dispara cuando los ultraprocesados superan el 30% de la dieta) y muerte prematura.

Ante ellos, estos científicos reclaman políticas “estructurales” que reduzcan el consumo de estos productos, entre ellas, ‘marcar’ estos productos con etiquetas similares a las de las cajetillas de tabaco.

Los alimentos ultraprocesados, incluidos los productos horneados y refrigerios envasados, las bebidas gaseosas, los cereales azucarados y los productos listos para comer o calentar, se someten a múltiples procesos industriales y a menudo contienen colorantes, emulsionantes, saborizantes y otros aditivos. Suelen tener un alto contenido de azúcar, grasa y sal, y son bajos en vitaminas, proteínas y fibra. Sin embargo, puede representar hasta el 58% de la ingesta energética diaria total en algunos países ricos y su consumo ha aumentado notablemente.

Bollería, pizzas industriales, salsas, aperitivos salados…

La bollería, las pizzas industriales, muchas salsas, los aperitivos salados o los fiambres se encuentran en este grupo de ultraprocesados. En España, de media, más del 20% de las calorías provienen de este tipo de productos. La preocupación por los efectos para la salud de los ultraprocesados aumenta, al igual que lo hace su consumo.

Y volviendo al estudio publicado en la revista médica BMJ, una mayor ingesta de este tipo de productos se asoció con un 50% más riesgo de muerte relacionada con enfermedades cardiovasculares, entre un 48% y un 53% más de riesgo de ansiedad y trastornos mentales comunes, y un 12% más riesgo de diabetes tipo 2. En concreto, una mayor ingesta de ultraprocesados, se vinculó con un 21% más de riesgo de muerte por cualquier causa, entre un 40% y un 66% más riesgo de muerte relacionada con enfermedades cardíacas, obesidad, diabetes tipo 2 y problemas de sueño, y un 22% más riesgo de depresión.

Por último, estas 45 investigaciones independientes también demuestran una relación sólida con el asma, enfermedades gastrointestinales e, incluso, algunos tipos de cáncer .

Los científicos también constataron que el riesgo de depresión se dispara cuando los ultraprocesados superan el 30% de la dieta diaria de una persona. Para la salud gastrointestinal o el riesgo de cáncer, la evidencia, consideran los investigadores, es limitada.

Medidas urgentes para reducir su consumo

Diversos analistas proponen que los estados tomen medidas urgentes para reducir el consumo de este tipo de productos. “Hay que hacer que sean más caros a través de los impuestos, y utilizar los ingresos que se obtengan para abaratar el precio de los productos sanos como el aceite de oliva o los frutos secos, no para otra cosa. No puede ser que los alimentos sanos sean cada vez más caros, porque eso va a incrementar la brecha de salud entre clases sociales”.

Los ultraprocesados son menos nutritivos y empeoran la dieta de quienes los toman porque, además de aportar demasiada sal, grasa o azúcar, dejan menos espacio en el estómago a alimentos como las frutas, que contienen compuestos beneficiosos, como los polifenoles o los fitoestrógenos.

También contienen menos fibra y proteínas, y concentran más calorías en menos cantidad. Esta combinación puede favorecer el desarrollo de enfermedades crónicas que surgen por inflamación crónica o cambios en la microbiota.

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