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El magistrado del Supremo, Pablo Llarena, rechaza la séptima recusación de Puigdemont contra él

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Aunque los procesados en rebeldía no tienen legitimidad para recusar, Puigdemont, Ponsatí y Comín trataron de apartarlo por recibir un premio de la Asociación de Fiscales por su instrucción del ‘procés’

El magistrado Pablo Llarena ha rechazado este jueves la séptima recusación interpuesta contra él, como instructor del ‘procés’ separatista, por los procesados Carles Puigdemont, Clara Ponsatí y Antoni Comín, al considerar que carecen de legitimación y que la presentaron además fuera de plazo.

Llarena recuerda esta es la séptima ocasión que los procesados en rebeldía tratan de separarle de la instrucción, del mismo modo que recusaron a casi todos los magistrados de la Sala Segunda del Supremo que han conocido de su asunto y a una parte importante de los integrantes del Tribunal Constitucional.

El juez ya señalaba en una de sus resoluciones que la primera exigencia para una recusación es que los recusantes cuenten con legitimación procesal para interponerla, de la que carecen Puigdemont y los otros sujetos, dada su situación procesal de rebeldía en el momento en que formularon aquella recusación.

Intentaron recusar al juez Llarena, porque le premió la AF por hacer bien su trabajo

Esta última recusación se sustentaba en que la apariencia de imparcialidad del instructor había quedado comprometida, porque la Asociación de Fiscales le dio un premio el 11 de noviembre de 2023 por su actuación durante la instrucción de la causa del proceso separatista.

“Sin incorporarse ahora nuevos argumentos, debe señalarse que los recusantes ya objetaron la continuidad de este instructor por la obtención de un premio en escritos de recusación presentados el día 1 de diciembre de 2021″, explica el auto. La recusación se desestimó el 14 de febrero de 2022 por los mismos motivos “que los recusantes desatienden en su actual escrito”, precisa el juez.

Los procesados en rebeldía carecen de legitimación para recusar a un juez

Llarena recuerda en su auto que la Sala se ha pronunciado también en anteriores resoluciones sobre la ausencia de capacidad de recusar de aquellas personas sujetas al proceso penal que se hallen en situación de rebeldía, como ocurre con Puigdemont y Comín. Respecto a la situación de rebeldía ya no se mantiene para la encausada Clara Ponsatí (sí para los otros dos prófugos), debe observarse que la labor del instructor respecto a la procesada había ya culminado cuando se interpuso la recusación.

Por otra parte, considera que, “De admitirse un poder de las características descritas como «especial», los poderdantes estarían confiriendo una facultad de recusar a cualquier juez o magistrado (no sólo de esta Sala y que haya actuado en este procedimiento concreto), de cualquier órgano, en cualquier momento, por cualquier causa y sean cuáles sean los hechos en que se fundamente. Esto es, una facultad de ‘recusación preventiva‘, a futuro, inconcreta e ilimitada”, concluye Llarena.

Llarena indica que también presentaron la iniciativa fuera de plazo

Respecto a la recusación fuera del plazo legal establecido, Llarena explica que “el premio fue otorgado en un acto público el 11 de noviembre de 2023 y la imposición por el legislador de un plazo para interponer la recusación no es compatible con una banal afirmación de haber tenido conocimiento de los hechos días después del evento, favoreciendo que el plazo de interposición se dilate hasta el 28 de noviembre, cuando se data la iniciativa”.

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