Sanchismo: el encarecimiento de los alimentos agrava la pérdida de poder adquisitivo de las familias, especialmente las de rentas más bajas
Los hogares necesitan trabajar prácticamente el doble de tiempo para llenar el carro de la compra que en 2019. Según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), el precio de la cesta de la compra se encarece brutalmente en toda España.
En las Vascongadas, se ha encarecido un 45,8% desde 2019, la mayor subida de todas las comunidades autónomas y por encima de la media nacional (42,3%).
Este aumento es casi el doble del crecimiento registrado por los salarios en el mismo periodo, lo que supone una importante pérdida de poder adquisitivo para las familias. Mientras la inflación general acumulada se sitúa en el 25,5%, los alimentos básicos han registrado un encarecimiento mucho más agresivo, especialmente en productos frescos.
Las frutas lideran las subidas con un incremento del 58%. También han registrado notables aumentos la carne, el pescado, los lácteos y los aceites. Esta evolución contrasta con el moderado crecimiento salarial, que no ha conseguido compensar el fuerte impacto en el gasto cotidiano.
La situación del País Vasco
Expertos señalan que el País Vasco se ha convertido en una de las regiones donde el coste de la vida alimentaria presiona con más fuerza a las economías domésticas. Las rentas bajas son las más afectadas, ya que destinan un porcentaje mayor de sus ingresos a alimentación. Muchas familias han tenido que modificar sus hábitos de consumo, optando por productos más baratos, reduciendo cantidades o renunciando a ciertos alimentos frescos.
Esta situación refleja las consecuencias persistentes de la inflación post-pandemia, unida a factores como la guerra en Ucrania, las disrupciones en las cadenas de suministro y el aumento de los costes energéticos y de transporte que han impactado especialmente en el sector primario. Y a todo ello, las consecuencias graves de las políticas del Sanchismo.
Ante este escenario, las organizaciones de consumidores advierten que, sin una recuperación salarial más robusta o medidas de alivio específicas, el deterioro del bienestar de las familias vascas puede prolongarse en el tiempo.













