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El “psicópata narcisista” de Pedro Sánchez se muerde las uñas hasta el codo

Expertos hablan de estrés presidencial, pero también hacen referencia a un posible síndrome del impostor del presidente socialista

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha vuelto a ser protagonista en las páginas de sociedad de El Mundo por un detalle que, según la periodista Beatriz Miranda, delata más de lo que su habitual sonrisa y actitud desafiante muestran en público: su persistente hábito de onicofagia, es decir, morderse las uñas de forma compulsiva.

En el artículo publicado originalmente el 24 de febrero de 2024 y aún recordado por su tono irónico y analítico, titulado “Pedro Sánchez padece onicofagia por estrés… ¿o síndrome del impostor?”, Miranda describe con detalle las manos del mandatario: “Las yemas son redondas, redondísimas, y sus uñas dejan de crecer a mitad de falange, sobresaliendo encima demasiados milímetros de carne”.

Campeón de onicofagia

Según la observación, Sánchez es un “campeón de onicofagia de largo recorrido”, un hábito que probablemente arrastra desde la infancia, aunque la coyuntura política actual le da motivos de sobra para seguir practicándolo.

La pieza consulta a la psicóloga sanitaria Elena Dopra, quien explica que la onicofagia es un comportamiento común ligado al estrés y la ansiedad, con una incidencia del 45% entre adolescentes, y que puede evolucionar hacia algo más complejo si se asocia a trastornos como el TOC.

Miedo a ser descubierto como impostor

Dopra añade que este tipo de hábitos proporciona un alivio puntual, pero no resuelve el problema de fondo, y puede estar conectado a la baja autoestima o incluso al síndrome del impostor: esa disonancia interna en la que la persona se siente incapaz pese a sus logros, con un “miedo persistente a ser descubiertos como impostores”.

Aunque el texto evita diagnósticos directos y se centra en el aspecto estético y psicológico del hábito, no pasa por alto el contraste entre la imagen pública de Sánchez (“sobradismo o chulería habitual ante las evidencias”) y la posible vulnerabilidad que revelan sus manos mordisqueadas. El artículo compara el caso con el del rey Felipe VI, quien suele aparecer con tiritas en los dedos por dermatofagia.

Dos años después de su publicación, el texto sigue generando debate en redes y comentarios, donde algunos lectores lo interpretan como una metáfora sutil de las presiones del poder. Mientras tanto, el presidente mantiene su estilo combativo en el Congreso, aunque sus uñas sigan contando otra historia.

Por otro lado, el presidente del Gobierno Pedro Sánchez ha recibido en múltiples ocasiones y por diversas figuras públicas, medios y opinadores estos calificativos altamente críticos, a menudo en contextos de opinión política polarizada.

Entre las menciones más destacadas:

  • La exdiputada y fundadora de UPyD Rosa Díez lo ha descrito repetidamente como poseedor de una «personalidad de triada oscura», integrada por narcisista, maquiavélico y psicópata. Lo afirmó en declaraciones recogidas por El Mundo en abril de 2023 y en otros foros, insistiendo en que «Sánchez es capaz de todo porque su psicopatía se lo permite».
  • Medios como OkDiario han publicado artículos que lo retratan directamente como «psicópata narcisista«, destacando su «propensión al embuste» y frases que supuestamente lo evidencian (marzo 2024).
  • En La Gaceta y otros espacios conservadores se ha hecho eco de perfiles que lo tildan de «psicópata, narcisista y mitómano» (mentiroso patológico).
  • Un juez (Manuel Ruiz de Lara) generó controversia en 2023 al escribir en redes que Sánchez es un «narcisista patológico con rasgos claros de psicópata sin límites éticos«, lo que derivó en un expediente del CGPJ.
  • En ABC se ha aludido a él como «narcisista herido«, «testarudo, obsesivo y narcisista» (a través de análisis grafológico) o en contextos de «mentiroso compulsivo» (por ejemplo, en columnas de opinión que cuestionan su credibilidad).
  • Publicaciones en The Objective han citado a una catedrática que lo perfila como «psicópata, narcisista» e incluso «impostor», basándose en análisis de comportamiento.
  • Otros medios y tertulianos, como Carlos Dávila, lo han calificado públicamente de «psicópata, narcisista, mentiroso«.

Manejo de la verdad

Estos términos, que provienen mayoritariamente de críticos políticos, tertulias, columnas de opinión y figuras opositoras, no constituyen diagnósticos clínicos formales. Se trata de valoraciones subjetivas usadas en el debate público español para cuestionar su estilo de liderazgo, manejo de la verdad y toma de decisiones.

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