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El pueblo fantasma que fue desalojado y hoy es una atracción turística

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Se trata de Granadilla, al norte de la provincia de Cáceres, una antigua villa amurallada que es Conjunto Histórico-Artístico

Se encuentra en el norte de la provincia de Cáceres y se llama Granadilla. Se trata de una localidad que los musulmanes fundaron alrededor del siglo IX, en plena expansión del califato. Eligieron ese punto por su ubicación estratégica. Se necesitaba en esa zona una fortificación que sirviera de paso para la antigua Vía de La Plata.

Granadilla es hoy una antigua villa amurallada de origen feudal que pertenece al municipio de Zarza de Granadilla. Pero este pueblo hoy es un auténtico pueblo fantasma. Fue desalojado a mediados del siglo XX debido a la construcción de un pantano: se declaró zona inundable. Hoy es Conjunto Histórico-Artístico y está incluido en el Programa Interministerial de Recuperación y Utilización Educativa de Pueblos Abandonados.

Al pueblo solo se puede acceder por su lado norte. Las rutas que seguían las vegas del río Alagón y Aldobara quedaron cubiertas por las aguas del embalse Gabriel y Galán. Y es que, tras la expropiación de 1955, se suponía que con el pantano, Granadilla quedaría bajo las aguas. Pero eso nunca ocurrió y hoy el pueblo se encuentra semioculto, enigmático y subyugante ante la mirada incrédula de los visitantes.

El 24 de junio de 1955 el Estado acordó la expropiación de Granadilla y gran parte de su término municipal para la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Desde entonces, Granadilla se encuentra sin población, aunque en pie de tierra, un municipio totalmente conservado.  

Fernando II de León lo arrebató a los musulmanes

Como ha resaltado recientemente National Geographic, las casas de Granadilla “hacen lo que pueden por no caerse, aguantando para nadie, rodeadas por murallas que completan un recorrido perimetral por el pueblo desde 1170, año en que Fernando II de León arrebató la ciudad a las manos musulmanas”. 

Granadilla es una de las pocas ciudades-fortaleza en España que mantienen su muralla original, aunque hoy se trate de un pueblo tímidamente reconvertido al turismo, “con entrada gratis y una visita más o menos comentada por algunos carteles”.

Esta peculiar atracción turística, no obstante, adolece de servicios esenciales para el ‘turisteo’. No hay ni bares, ni restaurantes, ni alojamientos en los que hospedarse. Pero los que por allí paseen, pueden disfrutar de sus antiguas murallas; de su majestuoso castillo; de casas como la de las Conchas o la del Ayuntamiento; y de la Iglesia de la Asunción. Otro gran atractivo: el paraje natural circundante en el que se pueden practicar deportes acuáticos y en el que se puede observar un gran número de especies animales.

El municipio fantasma extremeño en 1980 emprendió una última transformación: la localidad fue declarada Conjunto Histórico-Artístico y restaurada hasta convertirse en un pueblo museo. Desde entonces, un buen número de estudiantes ayudan cada verano a apuntar sus muros, rescatar su memoria e incluso jugar a ser agricultor o ganadero mientras viven y trabajan intramuros. 

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