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El Supremo inadmite la querella de un particular contra Puigdemont por delito de odio

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No basta con ‘expresar opiniones odiosas para cometer este delito’ y es necesario animar a cometer ‘hechos discriminatorios’ con ‘riesgo real’ de producirse

El Tribunal Supremo inadmite a trámite de una querella presentada por un particular contra el delincuente fugitivo, Carles Puigdemont, al considerar que los hechos recogidos en la misma no constituyen un delito de odio.

El querellante sostenía que Puigdemont alentó a través de los mensajes en distintos medios de comunicación social a la comisión de altercados públicos y de actos realizados contra una parte de la población de Cataluña. Recogía que su propia familia sufrió actos de humillación, caceroladas e insultos, y que parte de sus vecinos les llamaban fascistas.

‘Ni siquiera basta con expresar ideas u opiniones odiosas para cometer delito de odio’

El fallo alude a un informe del Ministerio Fiscal y una Circular de la Fiscalía General del Estado donde precisan que ni siquiera basta con expresar ideas u opiniones odiosas para cometer este delito, sino que será necesario que se inste o se anime a la ulterior comisión de los hechos discriminatorios de forma que exista un riesgo real de que se puedan llevar a cabo.

También añade que, como basta la incitación indirecta, ésta debe ser pública y tener la potencialidad suficiente para poner en peligro a los colectivos que afectan.

El Supremo consideró que el querellante se limita en su escrito a ratificar la denuncia que presentó el 1 de octubre de 2017, “y no relata más que unos acontecimientos históricos ya juzgados por esta Sala, como el querellante reconoce, y decididos mediante la conocida sentencia de 14 de octubre de 2019, denominada del procés”.

El Tribunal concluye que lo narrado por el querellante no puede calificarse como constitutivo de un delito de odio, ya que no existen indicios para llegar a esa conclusión:

“Ni siquiera a efectos meramente indiciarios que justificaran una investigación, por cuanto no se identifica un colectivo vulnerable atacado mediante las expresiones de odio, que más bien resultan pretensiones políticas de independencia, que por sí mismas no constituyen delito mientras no se franquee la frontera de la violencia o de la unilateralidad (…)”.

Los mensajes del prófugo ‘entran en su libertad ideológica y de expresión’

La Sala de lo Penal, presidida por Manuel Marchena, constata que la querella se completa con una serie de recortes periodísticos, que “nada aportan a los efectos del denunciado delito de odio, que está sujeto procesalmente a otras imputaciones en fase de instrucción”.

En su auto, la Sala concluye que “los mensajes con los que se expresa el Sr. Puigdemont en sus declaraciones no colman la tipicidad expresada, sino que entran dentro de los límites de la manifestación de su libertad ideológica y de expresión”.

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