El segundo policía denunciante de Tsunami por terrorismo describe una organización avanzada, estilo Kale Borroka ‘desbordando lo que podíamos considerar un desorden público’
Los dos policías que resultaron heridos de gravedad en los disturbios organizados por Tsunami Democràtic han presentado su propia denuncia ante la Audiencia Nacional por lo que consideran delitos de terrorismo. Uno de los denunciantes es un antidisturbios que sufrió secuelas permanentes tras recibir dos impactos de adoquín en los disturbios de la calle Jonqueras en octubre de 2019.
Los denunciantes consideran que Tsunami es una organización terrorista, y solicitan que la Audiencia, competente para investigar delitos de terrorismo callejero, que abra nueva causa distinta a la cerrada el pasado julio por culpa de una prórroga de la instrucción 24 horas fuera de plazo.
La denuncia se basa en que ambos agentes se personaron como acusación particular en un momento temporal que no abarca el citado error judicial que tumbó la causa.
El nivel de organización de los violentos en Jonqueras desbordaba lo que se puede considerar un desorden público
El segundo policía denunciante de Tsunami por terrorismo relata que el 18 de octubre de 2019 llegó sobre las 20:00 a la sede de la Jefatura Superior de Policía en Vía Layetana, donde recibió órdenes de acudir a la calle Jonqueras.
Una vez llegados allí los antidisturbios, el agente describe el siguiente escenario: “Observo que se trataba de una masa de personas en actitud muy violenta, que se dedicaba a lanzar todo tipo de objetos y a cruzar contendores en medio de la calle para formar barricadas, con una organización avanzada, desbordando lo que podíamos considerar un desorden público, puesto que se trataba de una masa perfectamente estructura al estilo Kale Borroka”.

Los violentos se organizaban con indumentaria tipo ‘Black Block’ para dificultar su identificación y enfrentarse a los antidisturbios. El agente explica que “vestían una especie de uniforme consistente en ropa oscura con capuchas, embozados, zapatillas deportivas, gafas de protección ocular, de las utilizadas por los operarios de diferentes ramos, mochilas, cascos, espinilleras, rodilleras y guantes”.
Los atacantes, precisa el agente, actuaban bajo una organización y una jerarquía, y “Había quienes daban órdenes a otros y suministraban material cuando lo requerían”; los materiales que les lanzaban eran objetos tan peligrosos como adoquines. El agente relata que él y otro policía recibieron impactos de dichos proyectiles.
El denunciante recibió un primer impacto en la cara anterior del brazo derecho: “lo que me provocó un dolor inmenso. No llegué a perder el conocimiento, pero sí perdí la sensación en el brazo, no tenía capacidad para moverlo o hacer fuerza con el mismo”. Acto seguido, recibió un segundo impacto adoquín en la espalda, en la zona de omóplato, y lo tuvieron que evacuar de la zona.
Incapacidad permanente, jubilación anticipada, sueldo reducido y ninguna indemnización
Según resume ‘Confilegal’, recibió el mismo trato que su compañero por parte de la Administración: la Secretaría de Estado de Seguridad acordó en 2021 que las lesiones del agente le imposibilitaban continuar la profesión y lo jubilaron por incapacidad permanente.
Del mismo modo que el otro denunciante, al segundo policía herido en cumplimiento de su deber lo jubilaron anticipadamente con reducción de sueldo y tampoco recibió indemnización alguna por las secuelas de por vida que padece.








