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El trozo más grande de la Cruz de Jesucristo se encuentra en Cantabria

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El Lignun Crucis se halla en el Monasterio de Santo Toribio de Liébana y la comunidad franciscana anuncia que lo abandonará este año

En Liébana (Cantabria) podemos disfrutar de unos parajes únicos y también de edificaciones espectaculares y sorprendentes. Es el caso del Monasterio de Santo Toribio, conocido también como el Santuario del Lignum Crucis ya que ahí se conserva el trozo más grande conocido de la cruz en la que Jesús fue crucificado.

Por este motivo, la Puerta del Perdón del edificio se abre, cada año jubilar lebaniego, con el fin de recibir a fieles y peregrinos. Además, o por ello, el Monasterio es uno de los lugares santos por excelencia que aún muchos no conocen y tiene gran importancia para el cristianismo como Jerusalén, Roma, Santiago de Compostela o Caravaca de la Cruz.

Fue Toribio, obispo de Astorga, el que a principios del siglo V trajo a este lugar el Lignuns Crucis. Así, en 1512, a través de una bula, el Papa Julio II otorgó el privilegio de celebrar el año jubilar lebaniego.

La edificación fue donada por Alfonso VIII

Este Monasterio Santo Toribio, en el siglo VIII, fue el lugar en el que Beato de Liébana escribió sus libros. En su origen, esta edificación pertenecía a la Familia Real, pero fue donada por Alfonso VIII a los condes don Gómez y doña Emilia. Fueron ellos quienes lo entregaron al Monasterio de San Salvador de Oña, ubicado en Burgos.

En el año 714, Liébana se convirtió en un auténtico bastión cristiano, desde donde salieron grandes nombres de esta histórica hazaña, como es el caso de Don Pelayo. Tras la victoria, los condes de Liébana fundaron varias iglesias cerca del monasterio, algo que queda reflejado en una carta que data del año 735, en el Cartulario del Monasterio.

Iglesia de San Martín

En otra carta de 828, se menciona por primera vez la Iglesia de San Martín como nombre primitivo del Monasterio de Santo Toribio. Y en 1090, se nombra por primera vez esta construcción, con el título actual.

Ya a mediados del siglo XIII, se dio el paso de construir la iglesia, gracias a las indulgencias que concedió el obispo Fernando. También influyeron los apoyos del obispo de Oviedo, de Burgos y de Santander.

Los franciscanos dicen adiós al monasterio

Y hoy, en este 2024, la comunidad de religiosos franciscanos de Santo Toribio de Liébana ha anunciado que abandonará antes del fin de este año el monasterio cántabro. El motivo: la elevada edad de la escasa media docena de monjes que lo habitan y la inexistencia de relevo generacional que asegure la continuidad de su apostolado. 

La diócesis tiene que valorar cómo se va a llevar a cabo el abandono por parte de los franciscanos del santuario que acoge la reliquia de la Santa Cruz. Así, el obispo de Santander, Arturo Ros, tendría que encargar la custodia de la reliquia a otra orden religiosa. Antes de la llegada de los hijos de san Francisco de Asís, que tuvo lugar en 1961, los encargados de esta misión eran los benedictinos. 

El monasterio “va a seguir abierto”

Pese a la incertidumbre, el Obispado de Santander ha asegurado que el monasterio “va a seguir abierto” y que «no se va a interrumpir el culto”. No obstante, tras el anterior Año Lebaniego, que concluyó en 2018, los religiosos “también dijeron que se iban y han continuado hasta este último jubileo”, que se concluyó el pasado 14 de abril.

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