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El TSJCLM desestima la nulidad del despido de una empleada que agredió a una compañera

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La mujer roció los ojos de la víctima con espuma de detergente industrial, causando una lesión ocular, y le dijo: ‘a que jode’ y ‘vete a llorar’

El Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha (TSJCLM) ha desestimado el recurso de una empleada contra su despido de la empresa Lácteos Industriales por rociar premeditadamente la cara de una compañera con espuma de detergente industrial, provocándole una lesión ocular.

En la madrugada del 25 al 26 de febrero de 2022, una compañera mojó sin querer a la recurrente mientras limpiaban contenedores, incidente habitual en ese trabajo. No obstante, la mujer reaccionó llamando idiota a su compañera y rociando su cara con la manguera usada para la limpieza, con espuma que contenía el detergente industrial específico para ese trabajo.

‘A que jode’, ‘vete a llorar’

Según recoge el digital Confilegal, la agresora dijo a la agredida “a que jode” y “vete a llorar”, cuando se fue del lugar para dar parte a los superiores de lo que había sucedido. Esta trabajadora sufrió una quemadura ocular por el detergente y necesitó una semana de baja para recuperarse de la lesión.

El TSJCLM recordó en su fallo que, en este caso, no existió provocación previa por parte de la mujer agredida, y que mojar a alguien con la manguera por error mientras trabajaba fue un acto involuntario. Por el contrario, la empleada despedida tomó la manguera y apuntó a su compañera directamente a la cara.

El TSJCLM considera ‘inútiles’ las alegaciones sobre la gravedad de las lesiones, porque se la despidió por su conducta

La mujer argumentó que en la carta de despido se contradecían las fechas y que la trabajadora que agredió, que acudió al médico pasadas 8 horas del suceso, tuvo dos diagnósticos diferentes: en un centro privado, los médicos apreciaron “quemadura conjuntival por detergente industrial” y, en la Mutua FREMAP, “conjuntivitis aguda sin especificar”.

El TSJCLM no consideró las alegaciones merecedoras de revisión al ser “totalmente inútiles todas y cada una de ellas para resolver el tema objeto de debate centrado en el análisis de su conducta”.

Respecto a la fecha discordante, se consideró “un mero error de transcripción”, así como la hora a la que fue al médico la víctima y a qué clínica fue primero, porque lo importante “es la certeza de la lesión causada”.

La agresora recurrió al despido y pidió más de 3.000 euros por bonus

La agresora demandaba al TSJCLM que se calificase su despido como nulo o improcedente. La operaria, con categoría de oficial de primera recibió la carta de despido el 12 de abril de 2022. Según establece el artículo 54.2 del Estatuto de los Trabajadores, en la carta se le explica la causa del despido.

En la carta, la empresa especificó que debía velar por la seguridad de sus trabajadores, que debían existir unas normas básicas de convivencia y que lo sucedido “no se podía tolerar” y era una falta “muy grave” al incumplir dos artículos del Convenio colectivo estatal del sector de industrias lácteas.

La agresora, disconforme con el despido, recurrió su despido ante los tribunales, pidió 3.428 euros en concepto de bonus o incentivos que afirmaba que le debía la empresa.

La recurrente también culpó a Lácteos Industriales, empresa en la que llevaba desde 2015, de proporcionarla un calzado inadecuado que la molestó en el pie hasta el punto de tener que ir al médico unos días antes de su despido.

El juzgado de primera instancia desestimó la demanda respecto al despido, aunque le dieron la razón a la mujer respecto a la cantidad económica reclamada. Sin embargo, la agresora siguió recurriendo el despido, esta vez ante el TSJCLM, porque, según ella, los hechos que lo provocaron no eran verdad.

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