Marruecos suma un título histórico no deportivo que muchos consideran un robo institucional y único en la historia del fútbol
Dos meses después de una final cargada de drama y polémica, la Confederación Africana de Fútbol (CAF) ha protagonizado uno de los mayores escándalos en la historia del deporte rey. La Junta de Apelación de la CAF ha retirado el título de campeón de la Copa Africana de Naciones 2025 a Senegal y lo ha otorgado oficialmente a Marruecos, el país anfitrión, aplicando el artículo 84 del reglamento por “incomparecencia”.
En el terreno de juego, todo parecía decidido. El 18 de enero en el Estadio Príncipe Moulay Abdallah de Rabat, Senegal se impuso 1-0 en la prórroga con gol de Pape Gueye en el minuto 94. Marruecos, dirigido por Walid Regragui y liderado por Brahim Díaz (Real Madrid), dominó gran parte del encuentro, pero se topó con un penalti polémico en el minuto 95: el VAR señaló falta de Diouf sobre Brahim y el marroquí falló el lanzamiento.
Senegal, furioso por la anulación de un gol de Seck en el 92 y por la decisión arbitral del congoleño Jean-Jacques Ngambo Ndala, amenazó con abandonar el partido.
Fue Sadio Mané quien salvó la situación. El exjugador del Liverpool y Bayern convenció a sus compañeros con una frase lapidaria: “Vamos a jugar como hombres”. El equipo senegalés regresó al campo y consumó la victoria sobre el césped.
Queja formal
Sin embargo, la Real Federación Marroquí de Fútbol presentó una queja formal ante la CAF y la FIFA. Dos meses después, la resolución cayó como un rayo: Senegal pierde el título por haber abandonado temporalmente el terreno, se le otorga a Marruecos un 3-0 en los despachos y los “Leones del Atlas” se coronan campeones de África por primera vez en su historia como anfitriones.
El impacto es brutal. Senegal, que ya celebraba su segunda Copa tras la de 2021, queda sin trofeo y ve peligrar su clasificación directa al Mundial 2026.
Robo institucional
Marruecos, en cambio, suma un título histórico en los despachos que muchos consideran robado. La polémica arbitral, las acusaciones de favoritismo hacia el país organizador y el uso del VAR como detonante han encendido las redes y las federaciones africanas.
“Esto no es fútbol, es un robo institucional”, claman voces senegalesas. Mientras, en Rabat, las calles ya se preparan para recibir a los nuevos campeones. El fútbol africano, una vez más, queda marcado por la controversia. ¿Justicia o escándalo? La historia, y la FIFA, tendrán la última palabra.












