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España registra los peores datos de comercio exterior desde la pandemia

Las exportaciones de España caen un 1,8% y las importaciones un 4,8% en enero y febrero de 2026

España ha cerrado los dos primeros meses del año con los peores registros de comercio exterior desde la crisis de la COVID-19. Según los datos publicados por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa, las exportaciones alcanzaron los 60.646 millones de euros entre enero y febrero, lo que supone una contracción del 1,8% respecto al mismo periodo de 2025. Las importaciones, por su parte, registraron una caída aún más pronunciada, del 4,8%.

Estos datos confirman una tendencia preocupante para la economía española. Aunque la reducción de las importaciones podría interpretarse en un primer momento como un alivio para el saldo comercial, en realidad refleja una menor demanda interna y una ralentización de la actividad productiva. Las exportaciones, motor tradicional del crecimiento español, también se resienten de forma notable.

Los analistas apuntan a dos factores principales como responsables de esta doble caída. Por un lado, la parálisis económica que vive Europa, principal destino de las ventas españolas, está frenando la demanda de bienes manufacturados y servicios. Por otro, la agresiva política comercial de China y Estados Unidos está complicando el acceso a terceros mercados, con aranceles y subsidios que desplazan a las empresas españolas.

Comercio exterior de España, en el peor momento

Este retroceso sitúa al sector exterior español en su peor momento desde los meses más duros de la pandemia, cuando el colapso del turismo y las cadenas de suministro globales provocaron caídas históricas. Entonces, la economía se contrajo con fuerza; ahora, aunque el contexto es diferente, la debilidad del comercio exterior vuelve a actuar como un lastre para el PIB.

Los expertos advierten de que, si esta tendencia se mantiene en los próximos meses, podría afectar al empleo en sectores clave como la automoción, la agroalimentación y la maquinaria, además de limitar la capacidad de España para reducir su déficit por cuenta corriente. Desde el Gobierno se mantiene la prudencia, pero reconocen que la recuperación del comercio exterior será uno de los principales desafíos económicos de 2026.

Con estos datos, el Ejecutivo y las patronales ya estudian medidas para reforzar la competitividad de las empresas exportadoras y diversificar mercados, en un entorno global cada vez más proteccionista y fragmentado. La próxima publicación de las cifras de marzo será clave para confirmar si se trata de un bache temporal o de un cambio estructural.

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