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Europa se niega a controlar el ébola en aeropuertos mientras EEUU activa restricciones urgentes

El nuevo brote de ébola en África ya está provocando un choque internacional que empieza a preocupar seriamente al sector turístico y sanitario. Mientras Estados Unidos ha decidido endurecer de inmediato los controles en aeropuertos y restringir entradas desde varios países africanos, Europa ha optado por rechazar medidas similares.

Y esa decisión ya está generando una fuerte polémica.

Porque el virus sigue avanzando en zonas urbanas densamente pobladas y la Organización Mundial de la Salud reconoce que la situación preocupa cada vez más.

EEUU activa controles inmediatos y restricciones de entrada

Las autoridades estadounidenses no han querido esperar.

Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) ya han puesto en marcha controles obligatorios para viajeros procedentes de las zonas afectadas por el brote.

La medida incluye revisiones de temperatura y fuertes restricciones migratorias para personas que hayan estado recientemente en República Democrática del Congo, Uganda o Sudán del Sur.

Además, Washington ha suspendido indefinidamente la emisión de visados en Kampala, la capital ugandesa.

El objetivo es claro: evitar cualquier posible importación del virus antes de que aparezcan casos dentro del país.

La OMS reconoce preocupación por la velocidad del brote

El foco actual está relacionado con la variante Bundibugyo del virus del ébola.

La Organización Mundial de la Salud ya ha catalogado el brote como una Emergencia de Salud Pública de Importancia Internacional, aunque todavía evita hablar oficialmente de pandemia.

Aun así, el mensaje interno es muy distinto.

El director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, ha reconocido públicamente la enorme preocupación por la velocidad de propagación y por el salto del virus hacia ciudades con muchísima población como Goma o Bunia.

Actualmente ya se investigan más de 900 casos sospechosos y un centenar de positivos confirmados en laboratorio.

Europa toma el camino contrario y descarta controles

Mientras Estados Unidos endurece medidas, Europa ha decidido mantener un enfoque completamente distinto.

El Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades ha rechazado implantar controles obligatorios en aeropuertos comunitarios pese a las presiones políticas surgidas en varios países.

La explicación oficial es que los controles de temperatura tienen “una eficacia muy limitada” y consumen enormes cantidades de recursos.

Los expertos europeos argumentan que el ébola no se transmite antes de que aparezcan síntomas visibles y que, por tanto, muchos viajeros podrían pasar igualmente desapercibidos durante el periodo de incubación.

Bruselas se convierte en punto clave de vigilancia

Uno de los puntos más sensibles está en Bélgica.

Bruselas mantiene conexiones aéreas constantes con Kinshasa debido a los históricos vínculos entre Bélgica y República Democrática del Congo.

De hecho, Brussels Airlines continúa operando vuelos diarios sin aplicar controles extraordinarios en los accesos.

Eso sí, la compañía asegura que sus tripulaciones están preparadas para activar protocolos de aislamiento si detectan pasajeros con síntomas compatibles durante el vuelo.

En esos casos, los viajeros serían evacuados directamente mediante ambulancias medicalizadas a hospitales militares especializados.

El miedo vuelve a instalarse en el turismo internacional

Aunque las autoridades europeas intentan transmitir calma, el debate ya se ha trasladado al sector turístico y aeroportuario.

Muchos viajeros empiezan a preguntarse por qué Estados Unidos sí considera necesarias restricciones urgentes mientras Europa mantiene las fronteras aéreas sin controles específicos.

Especialmente porque el recuerdo de la pandemia todavía sigue muy presente.

Y cada vez que aparece una nueva alerta sanitaria internacional, las dudas vuelven a dispararse rápidamente en redes sociales y entre las aerolíneas.

Europa apuesta por actuar en África y no en sus fronteras

La estrategia europea pasa ahora mismo por intentar contener el brote directamente en origen.

Por eso Bruselas ha priorizado el envío de expertos sanitarios y equipos técnicos a las zonas afectadas para colaborar con los gobiernos africanos en tareas de vigilancia y aislamiento.

La idea es evitar que el virus siga expandiéndose antes de que el problema alcance una dimensión todavía mayor.

Pero mientras tanto, la diferencia de criterio entre Europa y Estados Unidos ya está abriendo un debate incómodo sobre hasta qué punto las autoridades están realmente preparadas para reaccionar ante una nueva gran crisis sanitaria internacional.

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