El Gobierno de Chivite ha dado un paso más en el debate sobre la presencia de la Policía Nacional en Navarra. Tras los altercados en el partido entre Osasuna y Real Madrid en El Sadar, el Ejecutivo foral ha deslizado que la Policía Foral está preparada para “liderar la seguridad” en el estadio. Traducido al terreno político: se allana el camino para apartar progresivamente a las fuerzas estatales de este tipo de dispositivos.
La polémica no es menor. Cuatro heridos —dos espectadores y dos agentes— reactivaron un debate que los socios nacionalistas del Gobierno llevan años empujando.
El Gobierno de Chivite cuestiona el modelo actual de seguridad en El Sadar
El portavoz del Ejecutivo foral, Javier Remírez, lamentó los incidentes, evitó una crítica directa a la actuación policial por “falta de información”, pero subrayó que la Policía Foral está en condiciones de asumir el liderazgo en la seguridad del estadio.
Actualmente, esa función la desempeña la Policía Nacional.
Aunque el PSN mantiene oficialmente una postura prudente, el mensaje fue interpretado como un gesto hacia Geroa Bai y Contigo-Zurekin, socios de gobierno que consideran incoherente que fuerzas estatales sigan gestionando la seguridad en competiciones deportivas en Navarra.
Los socios nacionalistas presionan para expulsar a la Policía Nacional
Geroa Bai ha ido más allá y ha registrado una moción en el Parlamento navarro para que la Policía Foral asuma en exclusiva la seguridad de El Sadar.
Su argumento es claro:
- Los incidentes evidencian “riesgos” del modelo actual.
- La gestión debe quedar bajo control institucional navarro.
- Es una cuestión de autogobierno.
No es una reivindicación nueva. Desde hace años, las formaciones nacionalistas apuestan por una Policía Foral “integral”, con competencias plenas en todos los ámbitos.
El PSN, por su parte, habla de un “cuerpo de referencia” coordinado con el resto de fuerzas. Pero los precedentes muestran que la frontera entre referencia y exclusividad puede difuminarse.
El precedente del tráfico que redujo a la Guardia Civil
Navarra culminó recientemente el traspaso de la competencia exclusiva de tráfico a la Policía Foral.
Un hito histórico que redujo de forma efectiva la presencia de la Guardia Civil en las carreteras navarras.
Para los sindicatos policiales y representantes de la Policía Nacional, lo que ocurre ahora con El Sadar encaja en una estrategia de repliegue progresivo de los cuerpos estatales en la comunidad foral.
La preocupación es evidente: si se consolida la exclusividad en eventos deportivos, el siguiente paso podría extenderse a otros ámbitos.
Seguridad privada o cuestión política
Desde el Gobierno foral se insiste en que los partidos de Osasuna son eventos privados cuya responsabilidad recae en el club y en LaLiga.
Sin embargo, al mismo tiempo se subraya la “disponibilidad” del Ejecutivo para reforzar el papel de la Policía Foral, incluso ampliando plantilla para asumir nuevas competencias.
Ahí está la clave.
Si se aumenta la estructura y se formaliza el liderazgo operativo, la presencia de la Policía Nacional quedaría relegada o directamente eliminada de estos dispositivos.
Un debate que va más allá del fútbol
El caso de El Sadar no es solo una cuestión de seguridad en un estadio.
Es un debate sobre modelo territorial, competencias y presencia del Estado.
Para los socios nacionalistas, la exclusividad de la Policía Foral es un paso natural en el desarrollo del autogobierno.
Para la oposición y los sindicatos policiales, se trata de una cesión política más que avanza en la reducción simbólica y operativa del Estado en Navarra.
Chivite en el equilibrio entre socios y Estado
María Chivite vuelve a situarse en una posición delicada.
Por un lado, necesita mantener la estabilidad con sus socios nacionalistas.
Por otro, evitar la imagen de que Navarra se convierte en un territorio donde las fuerzas estatales retroceden por decisión política.
Las declaraciones del portavoz han sido interpretadas como una señal clara: el debate está abierto y la exclusividad de la Policía Foral en El Sadar ya no es una hipótesis lejana.
La pregunta ahora es si se trata de un ajuste técnico tras unos incidentes puntuales o de un nuevo paso en el rediseño del mapa competencial navarro.












