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Fallarás no entiende nada

Ayer, en los Juzgados de Zaragoza se congregaron simpatizantes de podemos para
apoyar a Cristina Fallarás. Alrededor de 150 personas, acompañaron a la escritora a
declarar contra la demanda que el cantante de Rap Ayax interpuso contra ella por
vulneración de su derecho al honor.

Fallarás aseguró no entender por qué estaba allí. Según dijo, ella jamás mencionó el
nombre de nadie y lo único que ha hecho es dar espacio al movimiento testimonial de las
mujeres. Es decir, lo que viene siendo el rumor de toda la vida, elevado ahora a categoría
política. La vieja lógica del refranero: “Cuando el río suena es que agua lleva”. Y, con eso
basta para dejar a alguien marcado de por vida: señalado por decenas de mujeres
anónimas que, un día, dijeron que eras un depredador, un agresor sexual.

Pero Cristina Fallarás, no dió ningún nombre; solo creó un canal para que, al amparo del
anonimato, cualquiera, diga lo que quiera, sobre quien quiera. Si además se trata de un
famoso, mejor. Así jugamos al “quién es quién”.

¿Y qué culpa tiene ella – vendrán a decir – de que Ayax se diera por aludido, cuando una
avalancha de testimonios anónimos, describía a un famoso rapero granadino, que canta
con su hermano, y que presuntamente habría agredido a una mujer después de un
concierto?

Además, como fueron entre 50 y 80 mujeres anónimas las que lo señalaron, tiene que
ser verdad. Porque, claro, nadie podría imaginar que personas anónimas puedan ponerse
de acuerdo para acusar a un inocente. Qué argumento tan sólido!

En realidad, era más difícil adivinar quién era “mitad tetas, mitad tonta” que identificar al
rapero granadino. Pero eso da igual, ella no dijo el nombre y, además, se puede deducir a
tenor de las estadísticas que este joven es un presunto culpable.

Intentar explicar a Fallarás qué significa un proceso justo, el derecho a la defensa o el
daño irreparable que puede causar una acusación no probada ante un juez, parece inútil.
Probablemente lo sabe, pero le resulta indiferente. A ella, a Irene Montero y a quienes
comparten esa visión, la presunción de inocencia parece importarles más bien poco. La
lógica es simple, si un hombre es señalado, algo habrá hecho.

Mi sorpresa es mayor que su asombro al ver el declive del feminismo, no lo comprenden.
Quizá haya madres, hermanas, abuelas o amigas de algún hombre señalado que
perciben la injusticia y ya no se lo creen.

No sé Marí, llámame loca pero yo creo que va por ahí…

Begoña Gerpe

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