Después de conocerse su muerte, miles de españoles vuelven a repetir mentalmente aquella fórmula que Ónega inventó para Adolfo Suarez
A los 78 años ha muerto Fernando Ónega, el cronista gallego de la Transición, padre de Sonsoles y Cristina Ónega, y sobre todo el autor de la frase que se convirtió en emblema de la democracia recién estrenada: “Puedo prometer y prometo”.
El discurso que Ónega escribió para Adolfo Suárez y que se emitió en Televisión Española el 13 de junio de 1977 —en la antevíspera de las primeras elecciones democráticas— no solo dio la victoria a la UCD. Demostró, por primera vez en España, el inmenso poder político de la pequeña pantalla.
Precisamente de eso hablaba el artículo que OKDiario publicó recordando aquel momento histórico: el instante en que un texto bien escrito y bien televisado cambió el rumbo de un país.
Cierre de campaña de Suárez
El cierre de campaña de Suárez fue grabado en los estudios de Prado del Rey. Ónega, entonces director de prensa de la Presidencia, ideó una fórmula retórica sencilla pero demoledora: la anáfora que repetía una y otra vez “Puedo prometer y prometo”. Suárez la pronunció mirando a cámara con aquella serenidad que ya era marca de la casa:
“Pero si ustedes nos dan su voto, Puedo prometer y prometo que nuestros actos de gobierno constituirán un conjunto escalonado de medidas racionales y objetivas para la progresiva solución de nuestros problemas. Puedo prometer y prometo intentar elaborar una Constitución en colaboración con todos los grupos representados en las Cortes… Puedo prometer y prometo que los hombres de Unión de Centro Democrático promoverán una reforma fiscal que garantice, de una vez por todas, que pague más quien más tiene… Puedo, en fin, prometer y prometo que el logro de una España para todos no se pondrá en peligro por las ambiciones de algunos y los privilegios de unos cuantos”.
Una frase en boca de todos
Al día siguiente, España amaneció con esa frase en la boca de todo el mundo. Los humoristas la parodiaron, los adversarios la criticaron… y los votantes la premiaron. La UCD arrasó. Y la televisión dejó de ser un mero aparato para convertirse en el arma electoral más poderosa del nuevo régimen.
Fernando Ónega siempre restó importancia al asunto. Decía que solo había puesto “letra a una melodía que ya sonaba en la cabeza de Suárez”. Pero la historia le ha dado la razón: aquel discurso de ocho minutos fue el primer gran spot político de la democracia española. El momento exacto en que la Transición se televisó.
Horas después de conocerse su muerte, miles de españoles vuelven a repetir mentalmente aquella fórmula que Ónega inventó. Porque “Puedo prometer y prometo” ya no pertenece solo a Suárez ni a la UCD. Pertenece a la memoria colectiva de un país que, gracias a un periodista gallego, aprendió que las palabras dichas en televisión pueden hacer historia.
Descansa en paz, maestro. Cumpliste tu promesa.












