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Francisco, el militar trans que denuncia discriminación por el uso del vestuario

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Se cambió el género en el DNI, pero mantiene el nombre y no se operará ni se hormonará, porque se siente bien con su cuerpo y es lesbiana

Francisco Javier, L.G., de 42 años, soldado trans de Sevilla, afirma sentir discriminación porque no le permiten utilizar los vestuarios femeninos a pesar del reconocimiento oficial como mujer.

Francisco trabaja entre otros destinos, como chapista de tanques, mide casi dos metros y tiene constitución fuerte. Afirma que es lesbiana y no va a cambiar su nombre ni apariencia, sólo el género legal que figura en el DNI.

‘Yo estoy feliz con mi cuerpo y me gustan las mujeres’

En una entrevista recogida por el Diario de Sevilla, adelantó que no planea modificar su cuerpo con ninguna intervención quirúrgica para feminizar su aspecto o sus genitales. “Yo estoy feliz con mi cuerpo y me gustan las mujeres, pero me di cuenta de algunas cosas y me sentía mujer. Por ejemplo, soy esteticista, y me siento mejor hablando con mujeres que con hombres”, explica.

“Cuando salió la ley nueva, le pregunté a mi hija si le importaba que me hiciera mujer. Ella, que tiene diez años, me dijo que no le importaba y tomé la decisión de hacerlo. (…) No soy transexual, porque a mí me gusta mi sexo. No voy a amputar ni me voy a operar. Estoy feliz con mi cuerpo y me gustan las mujeres“, añadió Francisco.

Con la nueva ley trans se puede cambiar de sexo sin diagnóstico de disforia ni periodo de hormonación

Hace aproximadamente ocho meses, Francisco Javier inició los trámites legales para cambiar de género conforme a la actual ley trans. Según la citada ley trans, es posible cambiar de género sin necesidad de presentar informes médicos con un diagnóstico de disforia de género, ni someterse a un tratamiento hormonal, sino simplemente cambiar el género en el DNI.

Controversia por el uso del vestuario femenino por la falta de desarrollo de la ley trans

Actualmente de baja médica debido a una lesión en el hombro, Francisco informó a sus superiores sobre su condición de mujer y solicitó el uso del vestuario femenino. Sin embargo, el problema se da por la antigüedad del acuartelamiento, de los años setenta, que sólo cuenta con vestuarios masculinos y femeninos, ya saturados al 110% de su capacidad.

El citado vestuario lo usan mujeres de diferentes unidades y carece de dependencias individualizadas en las duchas, lavabos y retretes.

Aunque el Ministerio de Defensa no tiene directrices específicas sobre cómo abordar este caso derivado de la nueva ley trans, se le indicó a Francisco que, mientras se realizan obras en las instalaciones, de forma circunstancial se le habilita para trasladar su taquilla y usar el vestuario femenino de los mandos en horarios específicos.

‘Todo el mundo me dice que busco beneficiarme. Yo tengo mi trabajo y a los 45 años me licencio del Ejército’

La solución de Defensa no satisfizo a la soldado trans, considera que es discriminatoria y ejercerá acciones legales. Concluye la entrevista precisando que no obtiene ningún beneficio por su cambio de género, porque ya tiene su vida arreglada en su negocio de esteticista y se licencia en tres años.

“Me puede ir mejor o peor pero como a cualquier ciudadano. Tengo un negocio que gracias a Dios me va bien, no quiero dinero de nadie. Todo el mundo me dice que busco beneficiarme. Yo tengo mi trabajo y a los 45 años me licencio del Ejército”, concluye.

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