La inmigración masiva está colapsado el Reino Unido
Las autoridades del Reino Unido han reconocido que desconocen el paradero de miles de inmigrantes afganos que fueron trasladados al país tras la retirada internacional de Afganistán. Un informe oficial revela que no se ha podido rastrear a 6.929 personas, lo que supone alrededor del 18 % del total de beneficiarios de los programas de acogida activados desde 2021.
Según recoge el diario The Telegraph, el estudio fue elaborado por la National Audit Office (NAO) y pone de manifiesto importantes fallos en los sistemas de seguimiento y control. Estas deficiencias han provocado que una parte significativa de los ciudadanos afganos reasentados no esté localizada actualmente.
El informe señala varios factores que explican esta situación. Entre ellos, destaca que muchos de los inmigrantes decidieron abandonar los alojamientos provisionales ofrecidos por el Gobierno para buscar vivienda por su cuenta. Otros dejaron los hoteles habilitados sin comunicar sus nuevas direcciones a las autoridades, lo que ha dificultado su localización.
Además, el documento subraya que el seguimiento de estos beneficiarios depende en gran medida de la colaboración voluntaria de los propios inmigrantes una vez finalizadas las fases iniciales de acogida, lo que limita la capacidad de control de la administración británica.
Desde el ámbito político, el Ministerio de Defensa del Reino Unido ha cuestionado la forma en que se presenta la información en el informe, calificándola de poco precisa. Asimismo, ha defendido que no existe una obligación formal de rastrear la ubicación de los reasentados una vez concluidos los procedimientos oficiales de integración.
El informe también detalla el elevado coste económico de estos programas de reasentamiento. El gasto total estimado asciende a 5.700 millones de libras esterlinas, de los cuales ya se han invertido aproximadamente 3.100 millones desde abril de 2021. El resto, unos 2.600 millones, corresponde a compromisos futuros relacionados con vivienda, asistencia social y servicios de integración para los inmigrantes acogidos en el país.
Este caso ha reabierto el debate sobre la gestión de los programas de reasentamiento y la capacidad de las instituciones para garantizar un seguimiento efectivo de los beneficiarios en el Reino Unido.












