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Ganaderos se rebelan contra las inspecciones de Bruselas mientras en Europa entra carne brasileña con hormonas prohibidas

La Comisión Europea de Von der Leyen sigue perjudicando gravemente al sector primario comunitaro

Los ganaderos de Austria han iniciado una protesta contra el elevado coste de las inspecciones estatales que afectan a sus explotaciones, en un contexto marcado por la creciente polémica sobre la entrada en Europa de carne brasileña tratada con hormonas prohibidas por la Unión Europea.

La situación ha reavivado el debate sobre el acuerdo comercial entre la UE y Mercosur, criticado desde hace años por agricultores, organizaciones rurales y colectivos ambientalistas que alertan del riesgo de permitir la llegada de productos agroalimentarios elaborados bajo normativas sanitarias y medioambientales menos estrictas que las europeas.

Agricultores austriacos rechazan nuevas inspecciones

Como medida de presión, numerosos productores austriacos han optado por una especie de “huelga administrativa”, negándose a aceptar nuevas inspecciones en sus granjas. Los agricultores consideran injusto soportar controles cada vez más exigentes y costosos mientras el mercado europeo continúa abriéndose a importaciones más baratas procedentes de Sudamérica.

Las asociaciones agrarias denuncian que los productores europeos deben cumplir requisitos sanitarios, medioambientales y burocráticos muy estrictos, lo que incrementa notablemente sus costes de producción y reduce su competitividad frente a productos importados.

El FPÖ critica el acuerdo entre la UE y Mercosur

El Partido de la Libertad de Austria (FPÖ), actualmente una de las principales fuerzas políticas del país y aliado de VOX en el grupo Patriotas por Europa, ha mostrado su apoyo a las protestas del sector ganadero.

El portavoz agrario del partido, Peter Schmiedlechner, acusó al Gobierno austriaco de perjudicar al campo nacional al respaldar el acuerdo con Mercosur. Según afirmó, los agricultores locales están “asfixiados por la burocracia” pese a cumplir algunos de los estándares de calidad más altos de Europa.

Además, advirtió de que productos extranjeros con menores controles sanitarios están entrando masivamente en el mercado europeo, generando preocupación entre productores y consumidores.

Preocupación por la carne brasileña con hormonas prohibidas

La polémica se intensificó tras conocerse nuevas alertas alimentarias relacionadas con carne procedente de Brasil. Investigaciones realizadas por autoridades sanitarias europeas detectaron cargamentos contaminados con oestradiol, una hormona de crecimiento prohibida en la Unión Europea debido a sus posibles riesgos para la salud.

Según las autoridades neerlandesas de Seguridad Alimentaria, miles de kilos de carne brasileña contaminada llegaron a consumirse en Países Bajos antes de que se activaran las medidas de retirada correspondientes.

El Sistema de Alerta Rápida para Alimentos y Piensos de la UE (RASFF) emitió además varias notificaciones dirigidas a los Estados miembros tras detectar esta sustancia en distintos lotes importados desde Brasil.

Irlanda también recibió carne contaminada

El problema no se limitó a Países Bajos. Las autoridades alimentarias de Irlanda confirmaron igualmente la distribución de carne procedente de animales tratados con hormonas prohibidas. Parte de esos productos habría llegado desde Irlanda del Norte a varias empresas alimentarias irlandesas.

Las investigaciones revelaron que al menos 128 kilos de carne brasileña con presencia de oestradiol terminaron entrando en el mercado irlandés.

Los ganaderos reclaman más controles y etiquetado de origen

Ante esta situación, el FPÖ reclama endurecer los controles a las importaciones agroalimentarias y establecer un etiquetado obligatorio más claro que permita identificar con precisión el país de origen de cada producto vendido en supermercados europeos.

El partido considera inaceptable que las explotaciones austriacas, sometidas a miles de inspecciones anuales dentro de programas de calidad oficiales, tengan que competir con carne importada producida bajo estándares que consideran inferiores.

La controversia vuelve a poner sobre la mesa el futuro del acuerdo entre la Unión Europea y Mercosur, así como el equilibrio entre libre comercio, seguridad alimentaria y protección del sector agrario europeo.

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